HRT, adiós a un proyecto de casi 80 millones de euros

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Su ausencia en la lista de la FIA con vistas al Mundial 2013 supone el punto final de la escudería española

De la Rosa, por delante de Karthikeyan en el pasado GP de EE.UU.

02 de diciembre de 2012 (23:03 CET)

El anuncio del pasado día 13 hizo presagiar lo peor. A través de un comunicado, Thesan Capital confirmaba que ponía a la venta HRT y el consiguiente despido de 32 de sus empleados. Fue solo el punto de partida a tres semanas dramáticas en las que el fondo de inversión no ha podido encontrar a ningún comprador que, para empezar, pudiese hacerse cargo de la cuota de inscripción –unos 385.000 euros- en el próximo campeonato dentro del plazo fijado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) que concluyó el pasado viernes. Esta circunstancia supondrá la desaparición definitiva de la primera escudería española en completar un Mundial y el fin del sueño del automovilismo patrio de contar con un equipo en la parrilla.

Las tres temporadas de HRT en la Fórmula 1 son el fiel reflejo del difícil reto que supone mantener una escudería en el gran circo del automovilismo mundial. Y más en una coyuntura como la que vive el país. Desde su creación, de la mano del expiloto Adrián Campos a finales de 2009, HRT ha vivido inmersa en una constante contrarreloj en la que sus problemas económicos, que por consiguiente se traducían en más dificultades tanto a nivel tecnológico como logístico, no han dejado al equipo español explotar un potencial que ha contado con algunos de los mejores ingenieros de la parrilla como Toni Cuquerella, Xevi Pujolar o Angel Baena.

La necesidad de hacer caja convirtió la planificación deportiva en un baile de pilotos que desfilaban por el 'cockpit' de sus monoplazas a cambio de espónsors que aportaban importantes sumas de dinero. De esta forma, sentando a Karun Chandhok y a Narain Karthikeyan se lograron los acuerdos con Tata, principal patrocinador de la escudería.

Presupuesto duplicado y desaparición en apenas un año

En 2010, la falta de liquidez de la escudería motivó el adiós de Campos, la irrupción del empresario murciano José Ramón Carabante y la mediación de Bernie Ecclestone para que el constructor italiano Dallara entregase sus monoplazas antes del primer Gran Premio de la temporada. Un año después, la escasa viabilidad de HRT y los problemas de su director general impidieron el acuerdo con Toyota para retomar el proyecto que la firma japonesa había dejado en suspenso un año antes, y precipitaron la posterior venta a Thesan Capital, que en 2012 no ha podido evitar escribir el epitafio de un proyecto valorado en unos 40 millones de euros, según el último informe de escuderías de Forbes, y que habría dilapidado una inversión total en sus tres años de vida de unos 80 millones.

HRT no ha sido capaz de sobrevivir a una temporada, que se presuponía clave en su evolución. Tras haber obtenido unos ingresos de cerca de 30 millones en 2011, HRT duplicó su presupuesto en 2012 –de 20 a 40 millones, en un intento a la desesperada por dejar de ser la última escudería del campeonato. Al menos, en cuanto a valoración, después de ver cómo en este sentido y al igual que había ocurrido también en los circuitos, las diferencias con respecto a Marussia también se habían reducido considerablemente.

Sin embargo, y a pesar del ilusionante desembarco de Luis Pérez-Sala como asesor, de Pedro Martínez de la Rosa como piloto oficial, Dani Clos como probador, y su instalación en la Caja Mágica de Madrid, el Hispania Racing Team no terminó de cuajar. Los problemas en los 'crash test' volvieron a privar a los pilotos de una preparación que, esta vez sí, se presumía fundamental para afrontar una campaña en la que no hubo milagros en los balances. Todo ello, a pesar de las aportaciones del gigante indio Tata y su división automovilística y de haber contado con el patrocinio de la firma catalana KH-7 y de una docena de proveedores como Cosworth, Pirelli, Cristalbox, ermstel, Yamimoto, Panda, Azkar, Varlion, Carbonell, Kyocera, Barceló Viajes, PRG o weibo. Aun así, las cuentas en las oficinas de la Caja Mágica no acabaron de salir jamás.

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