Guerra de banderas en el Espanyol

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La junta de accionistas de la entidad blanquiazul se convierte en un espectáculo en el que el nuevo presidente pasó un mal trago histórico

Víctor Malo

Un aficionado del Espanyol hondea una bandera de España con el escudo del club en el centro, durante la junta de accionistas de 2012 | V. Malo
Un aficionado del Espanyol hondea una bandera de España con el escudo del club en el centro, durante la junta de accionistas de 2012 | V. Malo

20 de noviembre de 2012 (02:01 CET)

Fractura social. Es lo que se desprende de la junta de accionistas que vivió el Espanyol el pasado lunes. Un fuego cruzado entre continuistas y partidarios del cambio que dejó una imagen que el propio nuevo presidente electo, Joan Collet, tildó de "penosa". 

Tan radical fue la situación que Collet, recién nombrado presidente, se despidió de la sala con el siguiente mensaje: "No quiero dar más satisfacción a los que nos miran desde fuera y que no quieren al club, porque probablemente ahora se estén riendo de nosotros".

Hondean las banderas

La guerra abierta también se plasmó en forma de banderas. Y es que tanto la Estelada como la bandera española se tornaron protagonistas de la jornada. En el primer caso, porque uno de los socios que subió al podio a dar su opinión, Ernest Vilches, mostró una bandera Estelada con los colores blanquiazules al final de su parlamento. A raíz de ello sufrió un intento de agresión por parte del sector más radical de la afición 'perica', entre los que había diversos componentes de las Brigadas Blanquiazules. El socio tuvo que salir escoltado.

Cuando terminó el acto y con Collet ya nombrado presidente, hizo irrupción una bandera española con el escudo del Espanyol en el centro. El portador de la misma, un 'hooligan' de pies a cabeza, estuvo varios minutos hondeando la bandera sin parar y gritando en contra de Collet. Antes, el mismo aficionado, interrumpió de forma continuada con gritos y abucheos el parlamento esporádico que ofreció Daniel Sánchez Llibre, ex presidente del club, para defenderse de una serie de acusaciones.

Y el cura pone paz

El punto de humor y, a su vez de cordura, lo puso un clásico de la afición espanyolista. Dámaso 'Perico', un antiguo ultra del Espanyol conocido por tocar el bombo en Sarrià. Actualmente cura, Dámaso habló ante los accionistas 10 años después de su última intervención, enfundado en una sotana. Sus palabras iniciales y más destacadas fueron "paz, hermanos". Un hecho más que contribuyó a convertir una junta de accionistas en un 'show' esperpéntico.

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