Giudicelli, el primer brasileño del Madrid

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Internacional con Brasil en el Mundial de Uruguay de 1930, sólo jugó un partido con los blancos

Equipo de Brasil que perdió ante Yugoslavia en el Mundial de Uruguay. Giudicelli, en el círculo.

29 de enero de 2015 (10:15 CET)

Lucas Silva acaba de llegar al Real Madrid, un equipo donde los brasileños, históricamente, y salvo excepciones –pocas, muy pocas–, no han encajado bien, al contrario de lo que ha sucedido en el FC Barcelona. De ahí, posiblemente, derive la desafección que, en general, el aficionado madridista siente por la canarinha. Y no será porque Florentino Pérez no lo haya intentado. En 2006, hasta seis brasileiros formaron parte de la plantilla blanca: Roberto Carlos, Ronaldo, Robinho, Cicinho, Emerson y Marcelo. Lucas Silva es el vigésimo cuarto.

De esos 24 jugadores, sólo se salvan cinco: Canario, Roberto Carlos, Ronaldo, Pepe y Marcelo; y eso que el Real Madrid ha contado con brasileños ilustres como Didí –está en el Salón de la Fama de la FIFA junto a Di Stéfano, Pelé y Beckenbauer–, y Kaká, Balón de Oro en 2007. Y es que desde que aterrizó en Chamartín el primero de ellos, las cosas no fueron del todo bien para los brasileños del conjunto blanco. Esta es la historia jamás contada de Fernando Rubens Pasi Giudicelli, el primer brasileño del Madrid.

Fernando Rubens Pasi Giudicelli, conocido futbolísticamente como Fernando Giudicelli, nació en Río de Janeiro, el 1 de enero de 1903, hijo de padres italianos. El año de nacimiento de Giudicelli baila según qué fuentes se consulten, y se debe, según cuenta Luis Miguel González, uno de los periodistas que mejor conocen la historia del Real Madrid, a que cuando jugó en Italia en 1932 "le registraron como oriundo con fecha de nacimiento tres años después: el 1 de enero de 1906".

El Fluminense le catapulta a la internacionalidad

En 1923 Giudicelli, un medio centro ofensivo, se inició con 20 años en el fútbol profesional en el América do Rio, uno de los clubs más populares de Río en las tres primeras décadas del siglo XX, en las que conquistó seis Campeonatos Cariocas. Del América pasó al aristocrático Fluminense en 1927, donde alcanzó la internacionalidad y se hizo un hueco en la historia del balompié brasileño. Porque Giudicelli fue uno de los cuatro jugadores del Flu que participaron en la primera Copa del Mundo celebrada en Uruguay en 1930; los otros tres fueron Velloso, Fortes e Iván Mariz. Integrantes todos ellos de una seleção mayoritariamente carioca; entre los seleccionados por Pindaro de Carvaho sólo hubo un paulista: el delantero Araken.

Brasil quedó encuadrada en el grupo B junto con Yugoslavia y Bolivia. La seleção era la favorita, pero su derrota ante Yugoslavia (2-1) en el primer partido les apeó del torneo. Luego, Yugoslavia golearía a Bolivia (4-0), convirtiendo el cruce entre brasileños y bolivianos (4-0) en un trámite. Los dos encuentros de los de Pindaro de Carvaho en Montevideo se jugaron el 14 y 20 de julio de 1930; el primero, en el estadio Parque Central, y el segundo, en el histórico estadio Centenario, escenario de la final entre Uruguay y Argentina (4-2). En ambos estuvo presente Giudicelli. Semanas después, el ítalo-brasileño también disputó el desquite del Mundial contra Yugoslavia (4-1) en Brasil. Partido que se jugó en el estadio Sâo Januário, considerado como el más grande de Suramérica hasta que se construyó el estadio Centenario de Montevideo. Carvaho Leite, que marcó dos goles, y Russinho fueron los héroes de una paliza deportiva que los yugoslavos nunca quisieron reconocer de manera oficial. Se jugó el 4 de agosto de 1930.

Tres temporadas con el Torino

En julio de 1931, Giudicelli fichó por el Torino. Jugó a gran nivel tres temporadas con el conjunto turinés, hasta el extremo de ser elegido por Vittorio Pozzo, seleccionador italiano, como sustituto del ítalo-argentino Luis Monti. Tras el Mundial de Italia en 1934, Fernando Giudicelli abandonó Turín con destino a Francia. Tras jugar unos meses en el Bordeaux, a mediados de 1935 se marchó a Portugal, al Sporting de Lisboa, donde fue objeto de grandes agasajos y atenciones. Aún así, sólo disputó tres amistosos con el equipo lisboeta: contra el SL Benfica, el FC Oporto, y Vitória de Setúbal. Y llegados a este punto de la historia es cuando entra en escena el Madrid de la República.

Rafael Sánchez-Guerra –en mayo había sido elegido presidente–, tiene noticias de que Fernando Giudicelli se encuentra en Lisboa buscando equipo. No termina por decidirse si acepta o no la oferta del Sporting, y Sánchez-Guerra piensa que puede ser un elemento válido para reforzar al Madrid. [Giudicelli diría luego que no se quedó en Portugal porque el fútbol luso aún estaba en su "etapa amateur".] El presidente madridista quiere recuperar la Liga arrebatada por el Athletic Club y el Real Betis temporadas anteriores. Competición en la que los blancos habían sido hegemónicos al inicio de la proclamación de la República: conquistaron los campeonatos de 1931-32 y 1932-33, además de la Copa de 1934. Para ello, Sánchez-Guerra no ha dudado en reforzar el equipo con Simón Lecue, procedente del Real Betis –el fichaje más caro del Madrid hasta ese momento, pagó al equipo verdiblanco 60.000 pesetas, 360,60 euros–; y los húngaros Gyula Alberty, portero; y Guillermo Kellemen, delantero. Fueron los dos primeros profesionales extranjeros del Real Madrid.

Un refuerzo para la medular del equipo blanco

Atrás, con Ciriaco y Quincoces, no hay problema; tampoco delante, con los hermanos Regueiro (Luis y Pedro), Sañudo y Emilín. La media, sin embargo, no acaba de carburar, y el castellonense Antonio Bonet no convence a Paco Bru, el entrenador. Giudicelli, piensan los directivos blancos, puede ser el bálsamo de Fierabrás que necesita el equipo. Con ese objetivo le piden que, el jueves 19, viaje a Madrid para someterse a unas pruebas antes de decidir si lo fichan, o no. El Madrid abrió la Liga contra el Hércules (0-1) en Alicante, el 10 de noviembre de 1935; el ítalo-brasileño no llegó a la capital de España hasta el 30 de ese mes, cuando ya se habían consumido tres jornadas del campeonato liguero y el Madrid creía que le había dejado compuesto... y sin novia.

Pero después de tres entrenamientos de Giudicelli en Chamartín, el Madrid tiene dudas. Es un jugador técnicamente bueno y un gran pasador, aunque algo frío y lento, que no casa bien con la táctica del equipo y la velocidad con que se juega en España. A las dudas futbolísticas, se unen las pretensiones del futbolista. El viernes 13 de noviembre, la directiva que preside Rafael Sánchez-Guerra decide no fichar a Fernando Giudicelli. El jugador quiere quedar libre al final de temporada, cosa que para el Madrid es inaceptable. El club, sin entrar a discutir si las cualidades del futbolista probado eran dignas o no de hacer un nuevo esfuerzo, entiende que no puede aceptar la condición de Giudicelli, porque desharía todos los años el esfuerzo realizado para reunir un buen equipo.

Sabedor Giudicelli de que el Madrid rechaza ficharle, por la noche acude al local social del club, habla con el directivo Luis Coppel y le dice que no basta con verle entrenar para conocer su valía futbolística. Que tiene que jugar un partido oficial –uno solo– para que puedan sacar una conclusión definitiva, y añade: "Las condiciones contractuales son secundarias". Coppel habla por teléfono con el presidente, y éste, con otros directivos del Madrid, y acuerdan ofrecer la ficha a Giudicelli. El brasileño firmó en blanco aquella misma noche. Sin condiciones. Eso sí, con la decisión firme por parte de la directiva madridista de pronunciarse definitivamente el lunes 16. Si Fernando Giudicelli se consideraba útil para el Madrid, se fijarían entonces las condiciones de su contrato; en caso contrario, se iría ese mismo día a París.

Victoria del Racing en Chamartín

El 15 de diciembre de 1935 Giudicelli debutó con el Madrid en Liga frente al Racing de Santander, en Chamartín. Sustituyó en la alineación al discutido Bonet. Paco Bru alineó a Alberty; Ciriaco, Quincoces; Pedro Regueiro, Giudicelli, Leoncito, Méndez Vigo, Luis Regueiro; Sañudo, Lecue y Emilín. Por el Racing jugaron Pedrosa; Ceballos, Illardía; Rioja, Farcía, Germán, Cuca, Milucho; Chas, Larrinaga y Pombo. El árbitro: Armengol. Ganó el equipo cántabro 2-4. Los blancos siempre fueron a remolque en el marcador, logrando empatar el partido dos veces: Emilín, en el minuto 35, y Luis Regueiro, en el 70'. Los goleadores del Racing fueron Milucho (12' y 85'), Pombo (43'), y Chas (80'). El Madrid no perdía en Liga en Chamartín desde hacía un año, cuando le derrotó el Sevilla (0-1). El partido fue vibrante, rápido, tosco; como escribió alguien, propio de una "final del campeonato nacional". A Giudicelli, que dio muestras de buenas maneras futbolísticas pero sin sangre para afrontar un choque de estas características, le vino grande, muy grande, el partido. La derrota, además, provocó que los madridistas perdieran el liderato en favor del Athletic.

Abandona España con destino a Francia

Tras el partido, el mediocentro carioca se declaró "incapaz" de jugar con el Madrid si todos los partidos se afrontaban como si se tratara de una final de Copa. Giudicelli abandonó España con destino a Francia en las navidades de 1935. Negoció con el Olympique Lillois –hoy Lille Olympique SC– , y el FC Antibes –actualmente milita en la Liga del Mediterráneo–, y acabó con los segundos. Jugó una temporada con el Antibes (1936-37) y se retiró. Tenía 33 años. Tras dejar el fútbol profesional, se convirtió en agente de jugadores. El primer brasileño de la historia del Real Madrid falleció en Río de Janeiro, el 28 de diciembre de 1968.

Un periodista, creyendo que Fernando Giudicelli había fichado por el equipo de Lille, escribió este comentario no exento de maldad: "El Olympique de Lille ha contratado los servicios de Giudicelli, teniendo en cuenta que el Olympique de Lille no debe jugar contra el Racing de Santander para la Copa de Francia. ¡Todo está aclarado!".