Fútbol de altos vuelos

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Inversores de Oriente Medio inverten más de 1.600 millones para poner en el escaparate a sus aerolíneas

Arsenal y Manchester City reflejan la competencia entre aerolíneas emiratíes

11 de febrero de 2013 (02:01 CET)

Hubo un tiempo en que el fútbol era un deporte puro, con bigotes por doquier, pantalones cortos y ajustados, y camisetas de algodón vírgenes de publicidad. Sin contratos televisivos ni derechos de imagen. La cuota anual de los socios y los posibles favores públicos –que también los había- eran la única fuente de ingresos de los clubes. Sin embargo, y por obra y gracia de sus órganos de gobierno y la adaptación de las normas que lo rigen a los métodos del capitalismo más salvaje, esos días solo forman parte ya de la memoria de los más viejos del lugar y sus colecciones de cromos.

Hoy el fútbol es un deporte vendido al rendimiento económico que clubes y patrocinadores puedan extraerse mutuamente. Lógicamente con el beneplácito de sus estrellas, que gracias a las multimillonarias aportaciones del mecenas de turno llenan su cuenta bancaria de ceros al final de cada temporada. Entre finales de la década de los 70 e inicios de los 80, el patrocinio de clubes de fútbol comenzó a hacerse popular por todo el mundo. Firmas de todo tipo y condición, pertenecientes a cualquier sector, podrían convertirse de la noche a la mañana en patrocinadoras del club de su barrio, de sus amores, o del que pensasen que mejor podía repercutir en su cuenta de beneficios. Sin embargo, y más allá del reparto televisivo y otras fuentes de ingresos, el fútbol sigue siendo un negocio deficitario. Incluso para los grandes clubes, que han tenido que rendirse a los cantos de sirena procedentes desde Oriente Medio para afrontar sus multimillonarias cuentas de gastos.

Fly Emirates, más de 1.000 millones en el fútbol europeo

Es el momento de los 'petrodólares' del Golfo y rusos, que amenazan ya no solo con dar un vuelco al mapa balompédico europeo, sino con hacer más grandes aún las diferencias entre ricos y pobres, a pesar de la buena voluntad de la nueva normativa de Juego Limpio Financiera dictada desde la FIFA. El acuerdo firmado la pasada semana por el París Saint-Germain y Fly Emirates es el mejor ejemplo. De los 30 millones firmados en 2008 por cinco temporadas, la aerolínea ha pasado a ofrecer unos 130 por el próximo lustro. El valor de la camiseta parisina se ha multiplicado por cuatro en solo cinco años gracias a fichajes de campanillas como el de Zlatan Ibrahimovic o el brasileño Lucas Moura entre otros. Aun así, el PSG es solo una de las patas del banco de la compañía emiratí en el fútbol europeo.

De hecho, y gracias a su apoyo económico, el Arsenal pasó a ocupar en 2004 un lugar en las páginas salmón de los diarios tras firmar el mayor acuerdo de patrocinio en la historia de la Premier League: la venta de los derechos de denominación de su estadio por 15 años y de su camiseta por ocho, por un total de 420 millones de euros. Cumplido el contrato referente a la esponsorización de la casaca 'gunner', Fly Emirates y el club del norte de Londres renovaron recientemente su acuerdo por otros 175 millones adicionales a abonar en el próximo lustro.

Además de PSG y Arsenal, Fly Emirates también ha desembarcado en el fútbol español, tras el anuncio de su nuevo patrocinio con el Real Madrid, al que abonará un total de 115 millones por las próximas cinco temporadas (a razón de unos 22 por año) a partir del próximo verano. Asimismo, la compañía también brinda apoyo a clubes como el Milan (desde 2010 a razón de 60 millones por cinco años), Hamburgo (desde 2006 en contratos trienales de 15, 20 y 25 millones cada uno) y Olympiacos (cantidad no revelada) y a organismos como FIFA (su condición de aerolínea oficial del Mundial 2006 supuso a las arcas de la compañía unos 30 millones de euros) o la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). Una estrategia que supera los 1.000 millones de inversión en menos de una década y que no solo se ha traducido en sus 15 nuevos destinos desde septiembre de 2011, sino en un récord de ingresos (más de 12.000 millones de euros) alcanzado en marzo de 2012.

La competencia mueve ficha

Al hilo de las millonarias maniobras de Fly Emirates, sus competidoras han tenido que mover ficha con rápidez, completando el desembarco por partida triple de los grandes inversores de Oriente Medio con sus aerolíneas como escaparate. En 2009, el Manchester City recogía el testigo del Arsenal al comprometer la cesión de los 'naming rights' de su estadio y la esponsorización de su camiseta a la otra gran aerolínea emiratí, Etihad, por un total de 468 millones en diez años. Dicha inversión ha supuesto que en 2012, la compañía haya cosechado unos beneficios netos de 31 millones y que sus ingresos hayan crecido hasta un 17% en un solo ejercicio.

Al margen de la pelea entre el gobierno de Dubai (propietario de Fly Emirates) y el de Abu Dhabi (Etihad fue creada en 2003 a partir de un decreto real), Catar no ha querido quedarse a rebufo de sus dos principales rivales. ¿Y qué mejor escaparate que el mejor equipo del mundo? A través del grupo Qatar Sports Investiment, y después de la transición de la Qatar Foundation que derivará en el patrocinio de Qatar Airways, el Barça percibirá un total de 165 millones hasta 2016, que QSI rentabilizará con la conversión del aeropuerto de El Prat en un 'hub' internacional que conecte Oriente Medio con Europa y América, y que permitirán a la directiva que preside Sandro Rosell cuadrar sus balances al menos hasta el fin de su mandato. Los valores han pasado a la historia.

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