Fundido a negro del Real Madrid

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El récord de victorias y la larga ausencia de Modric han dejado al equipo sin fondo físico ni ideas

Juan Carlos Pasamontes

Karim Benzema, Cristiano Ronaldo e Isco Alarcón, cabizbajos tras encajar el gol del Athletic | EFE-Diario Gol
Karim Benzema, Cristiano Ronaldo e Isco Alarcón, cabizbajos tras encajar el gol del Athletic | EFE-Diario Gol

09 de marzo de 2015 (10:29 CET)

El Madrid ha acabado dilapidando su renta y crédito después de los dos resbalones consecutivos frente al Villarreal (1-1) y Athletic Club (1-0). Un solo gol en 180 minutos, y de penalti, que le han relegado a la segunda posición en la Liga, algo que hace solo 79 días parecía impensable.

El pasado 20 de diciembre los blancos regresaron de Marrakech con el Mundialito en la maleta y la vitola de equipo intratable y goleador. Nadie discutía entonces el Balón de Oro a Cristiano Ronaldo, ni el equipo titular del Madrid: Casillas, Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo, Modric, Kroos, James, Isco, Cristiano y Benzema. Este fue el once que goleó al Almería (1-4), el 12 de diciembre, en el Juegos del Mediterráneo, último partido de los blancos antes de viajar a Marruecos. Pero fue regresar del parón navideño para que el conjunto de Carlo Ancelotti pasara de ser doctor Jekyll, a convertirse en míster Hyde. Dos son las causas principales de esta transformación: el récord de 22 victorias consecutivas de los blancos –se quedó a dos de la plusmarca mundial que ostenta el equipo brasileño del Coritiba–, y la lesión de Luka Modric.

El objetivo de convertirse en el equipo con más victorias consecutivas en todas las competiciones de la historia no estaba contemplado a principio de temporada. Apareció de repente en el horizonte de los madridistas a medida que iban doblegando rivales uno tras otro. A principios de noviembre, contra el Rayo Vallecano (5-1), el Madrid sumó su victoria décimo tercera, colocándose a cinco del récord de Rijkaard (18) con el Barça en la temporada 2005-06. La anécdota estadística se trocó en categoría, y cuando se alcanzó, el 6 de diciembre, contra el Celta de Vigo (3-0), el foco se puso sobre el Coritiba. Había que sumar 24, el calendario era propicio para ello. Además, llevaba aparejado otro de los grandes retos del equipo blanco antes de las navidades: el Mundial de Clubs de Marruecos. Conseguir esos dos logros, se consideró prioritario en la planta noble de Chamartín.

Sin gasolina y mentalmente colapsado

Y para lograrlo, Carletto no escatimó esfuerzos. Tras el Getafe-Madrid (0-3) del pasado 18 de enero, el desgaste del once titular de Ancelotti era más que evidente. Había jugado 4.306 minutos más, sin contar a Casillas, que los titulares de la temporada pasada a esas alturas de campeonato. Y si se redujera el dato a los partidos de Liga, Copa y Champions, 1.252'. James había corrido 537' más que Di María; Kroos 1.344' más que Xabi Alonso; y Carvajal (269'), Marcelo (626'), Benzema (330'), y Cristiano (69'), lo mismo. Únicamente Pepe (392'), lesionado el curso anterior, y Bale (1.099') sumaban menos. Consecuencia: pocas rotaciones a pesar de que el equipo ha jugado la Supercopa de Europa, La Supercopa de España, y el Mundialito. El Real Madrid se ha quedado sin gasolina y mentalmente colapsado, como ha quedado de manifiesto en los dos primeros actos contra el Villarreal y Athletic Club. Aunque contra el Almería –vigésima victoria consecutiva– ya había dado síntomas de agotamiento. Sufrió más de la cuenta a pesar del 1-4. Hoy la suma es mayor. Porque después del Getafe vino el Córdoba (1-2), la Real Sociedad (4-1), el Atlético de Madrid (4-0), el Deportivo (2-0), el Elche (0-2), y los ya citados Villarreal y Athletic Club.

El otro factor de peso en el fundido a negro del Madrid ha sido Luka Modric. Hasta caer lesionado en el Italia-Croacia del pasado noviembre, se entendía a la perfección con Toni Kroos. La ausencia del croata multiplicó el trabajo del alemán. Kroos ha tenido que ocupar una zona más amplia del terreno de juego, y ha acabado acusando el sobreesfuezo. Ha ido de más a menos. Su actuación en San Mamés fue un completo desastre: 15 pases malos. Vio una amarilla por un patadón a Aduriz en la primera parte producto de la impotencia.

La alternativa a Modric debería haber sido Illarra, pero Ancelotti no cuenta con él desde el partido de Champions de la temporada pasada en Dortmund (2-0). Lo sustituyó en el minuto 46 por Isco, de ahí que el Madrid fichara a Lucas Silva en el mercado de invierno. Pero Isco tampoco es Modric; en San Mamés, 20 pases malos. El internacional croata es un centrocampista natural, mientras que el malagueño es un delantero reconvertido en volante. Cuando Modric esté en plenas condiciones, Isco volverá al banquillo por mucho que Ancelotti asegure que es un intocable.

Un 4-3-3 a piñón fijo

Y por último el sistema. El Madrid juega un 4-3-3 a piñón fijo, y por ahí le han ocasionado las mayores averías equipos como el Valencia, Atlético de Madrid, Villarreal y Athletic Club. La BBC condiciona el dibujo. Pero Cristiano no pasa por su mejor momento desde que le plantó la bella Irina Shayk, harta de su suegra. Hasta el 12 de enero, cuando recibió el Balón de Oro, el crack portugués había marcado 26 goles en 18 partidos. Ocho jornadas después, cuatro goles más en nueve partidos. Benzema es como Curro Romero: alterna tardes épicas con los mayores fracasos; su mayor valedor en el Madrid es Zinedine Zidane. Y Bale ocupa una posición cambiada: es zurdo y juega por la derecha; además, no se repliega. Defienden siete, a veces ocho, contando al galés, lo que hace que el Real Madrid se desangre por el centro del campo. Pasar a un 4-4-2 implicaría mandar al banquillo a uno de los tres de arriba. ¿Quién? Es la pregunta del millón de dólares. Aunque debería ser Benzema o Bale.

Carlo Ancelotti ha demostrado ser un buen gestor de recursos humanos. En su debe, sin embargo, está el no haber sabido administrar la plantilla y que los suplentes tengan su autoestima por los suelos. Presume de que su "mano blanda" le ha permitido ganar tres Champions. Pero la Décima fue obra de Sergio Ramos. Sin aquel gol en el minuto 93, el sueño pudo haber acabado en pesadilla. Y ni él ni Casillas estarían hoy en el Real Madrid.

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