Francia echa de Catar a una España impotente

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Los Hispanos no tuvieron su día ante el conjunto galo, superior durante todo el encuentro

Víctor Malo desde Lusail (Catar)

Joan Cañellas y Valero Rivera se lamentan durante el España-Francia en Catar | V.Malo
Joan Cañellas y Valero Rivera se lamentan durante el España-Francia en Catar | V.Malo

30 de enero de 2015 (21:04 CET)

Los Hispanos cayeron. La selección española de balonmano no tuvo su mejor día en el Lusail Hall Multisport Stadium de Catar, que tanta suerte había dado en partidos anteriores. Los vigentes campeones del mundo mordieron el polvo ante una selección francesa que fue superior en todo momento. Los galos siguen siendo la bestia negra de España, como ya ocurriera en el pasado Europeo: entre mundiales y Juegos Olímpicos, España solamente ha ganado 2 veces en 12 partidos a Francia. 

El seleccionador español, Manolo Cadenas, apostó por los habituales en este Mundial –Pérez de Vargas, Víctor Tomás, Maqueda, Aguinagalde, Entrerríos, Cañellas y Valero Rivera, junto a los habituales en defensa Viran Morros y Guardiola–, pero no supieron aguantar la fulminante salida a pista de Francia. Karabatic y Narcisse estuvieron especialmente entonados y no tardaron en abrir una brecha en el luminoso que llegó a ser de cinco goles de diferencia (7-12). El juego ofensivo español era lento e ineficaz.

Ante semejante panorama, el técnico trató de revolucionar su equipo y dio entrada a los actores secundarios –Rocas, Dujshebaev, Antonio García, Chema Rodríguez y Cristian Ugalde–, mucho menos voluminosos. Tampoco estuvo acertado el guardameta español, que no pudo hacer nada ante la mayoría de acciones ofensivas de Francia.

Ugalde, el más efectivo

Fue un choque tenso y de constantes imprecisiones. Solo la fenomenal racha de Ugalde (cinco goles de seis lanzamientos), que dejó sentado a Rivera en el banquillo por el resto del encuentro –a pesar de que venía siendo el máximo anotador de la selección en los últimos partidos–, parecía abrir un rayo de esperanza a los hinchas españoles, en inferioridad numérica con respecto a los franceses en Lusail. El resultado al descanso era muy desfavorable (14-18).

En la segunda parte volvieron los titulares a cancha –salvo Rivera–, con Cañellas (5 goles) comandando el ataque. Fueron los mejores minutos de España, capaz de recortar distancias hasta prácticamente conseguir el empate. Pérez de Vargas recuperó su mejor versión y pudo frenar momentáneamente el poderoso ataque francés, pero sus compañeros no estuvieron acertados en ataque: 10 minutos sin anotar.

Explota la tensión con quejas al árbitro

Pese a todo, el resultado era de 21-22 a falta de los últimos 10 minutos. Las tornas estaban igualadas y saltaban chispas entre españoles y franceses. Entonces aparecieron el siempre eficaz Sorhaindo y Joli para volver a complicar el choque con dos goles que incrementaban las diferencias de forma insalvable.

España se atascó y la tensión generada explotó en forma de reclamaciones contra todas las decisiones arbitrales de manera excesiva, víctimas de la impotencia. Aguinagalde y Maqueda fueron especialmente insistentes. Pero de nada sirvió. Los Hispanos fueron dolorosamente eliminados del Mundial de Catar en su primera derrota del torneo. Francia jugará la final contra Catar el domingo.

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