Floro Flores, el delantero que regateó a la crisis

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El italiano ha regateado a la crisis y reconducido su carrera tras dos descensos por bancarrota

Floro Flores

22 de septiembre de 2012 (14:29 CET)

Antonio Floro Flores será este sábado una de las grandes amenazas del Granada en su visita al Camp Nou. Fiel a sus raíces, el ariete napolitano representa la lucha y la capacidad de superación ante las adversidades. Internacional en todas las categorías inferiores con la selección 'azzurra', vio truncada su progresión hasta en dos ocasiones debido a sendos descensos con la Sampdoria y el Perugia, ambos por cuestiones económicas.

Criado en el seno del Napoli, con el que llegó a debutar en la Serie A con 17 años, Antonio estaba llamado a convertirse en todo un estantarte en San Paolo. Sin embargo, y después de dos temporadas y media en la Serie B, la Sampdoria solicitó una cesión que le devolvió momentáneamente a la élite del 'Calcio'. Allí sufrió su primer descenso administrativo, al mismo tiempo que 'su' Napoli también perdía la categoría. Resignado a jugar en la Serie C1, Floro Flores no pudo negarse a la oferta del Perugia que, al menos, le permitiría volver a la segunda división.

Eran tiempos difíciles para el fútbol italiano. Y nada más concluir la temporada, el Perugia también se declaró en bancarrota. Doce meses después, la historia volvía a repetirse. Y otro club, el Arezzo en este caso, le libraba de caer en las redes de la Serie C1. En el club del caballo 'rampante' -su escudo guarda una similitud que salta a la vista con el de Ferrari- el talento de Floro Flores no pasó desapercibido, y tras dos temporadas en las que firmó 28 goles, el Udinese llamó a su puerta. El fútbol le brindaba una nueva oportunidad.

Regreso a la Serie A

Ya en Friuli, el napolitano se integró en un tridente ofensivo que completaban otros dos paisanos suyos, Fabio Quagliarella y Antonio di Natale. Sin embargo, el protagonismo de este último, le relegó a un segundo plano. Tras haber firmado 22 goles en cuatro temporadas, la secretaría técnica del Udinese decidió cederlo en invierno de 2011 al Genoa, donde sus 10 goles en solo 18 partidos le valieron una nueva oportunidad en el club que aún es propietario de sus derechos.

Sin embargo, Floro Flores no parece destinado a triunfar de albinegro. Y tras una nueva temporada para olvidar (incluso llegó a reconocer su mala relación con el técnico Francesco Guidolin), la dirigencia encabezada por los hermanos Pozzo decidió volver a ceder al futbolista. Su destino, esta vez, sería uno de sus clubes vinculados, el Granada, donde el delantero italiano espera volver a contar con la regularidad que tanto necesita y merece. En apenas unas semanas ya se ha metido en el bolsillo a la afición de Los Cármenes y la pasada jornada, en Riazor, llegó su estreno goleador. El primero en esta nueva etapa, que espera sea ya la definitiva en su carrera.

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