Florentino enciende otro fuego en el vestuario con el despido de Ancelotti

stop

El presidente sopesa la contratación de un nuevo técnico, mientras los jugadores respaldan al guía de la décima Champions

Los jugadores del Madrid celebran un gol con el técnico, Carlo Ancelotti

19 de mayo de 2015 (00:00 CET)

El Real Madrid se prepara para otro verano de portadas, ilusiones y buenos propósitos. El modelo Florentino funciona así cuando el equipo gana y con más motivo, cuando no lo hace. El último movimiento de ajedrez del presidente consiste en dejar en jaque a Carlo Ancelotti, tras una temporada en blanco que, para más inri, puede significar el triplete del Barça. El constructor encenderá otro fuego en el vestuario si ejecuta sus pensamientos: los futbolistas se han posicionado del lado de Carletto mientras la cúpula da largas a la continuidad del técnico.

Siempre inconformista, Florentino ha dotado al club de una estructura empresarial que lo ha convertido en el más rico del mundo. Pero su intervencionismo ha mermado las capacidades deportivas de la plantilla más cara del planeta. No ha tenido tacto con sus estrellas, ni paciencia con sus entrenadores, hechos que cada vez más le distancian del vestuario. A su favor, el intento de reconciliación con aquellos jugadores que no tuvieron la mejor salida del club. Véanse los casos de Fernando Hierro, hoy segundo entrenador, y Raúl González.

Todos a una

Ahora es el deseado Ancelotti quien está en la diana del despacho de Florentino. El técnico impasible ha implorado en público que quiere seguir, que se ve con fuerzas para ganar la próxima liga, y no son pocos los goles que sus jugadores, en grupo, han ido a celebrar con él como gesto de apoyo y cariño. Con la excepción de Cristiano Ronaldo, claro, que prefiere lucirse con un giro en el aire y un grito de rabia cada vez que perfora la portería. Marcelo ha sido uno de los defensores, en O Globo: "Demostramos que estamos del lado de Ancelotti; nos da tranquilidad para hacer nuestro trabajo". Florentino suspira por Benítez.

Florentino tiene algunos frentes abiertos en la plantilla, especialmente con los capitanes. La relación con Iker Casillas nunca fue la mejor. En los mentideros siempre se comentó que el presidente quiso desprenderse de El Santo en su primera etapa en la poltrona. Ahora debe gestionar la salida de uno de los iconos del club, que atraviesa uno de los peores momentos de su carrera. Las negociaciones comenzarán en julio, durante la pretemporada en Australia.

Sueldos 'conservadores'

Tampoco es fluida la relación del presidente con Sergio Ramos. El defensa internacional hace meses que espera una mejora contractual que todavía no se ha producido. Los acercamientos siempre han sido a la baja. El Madrid, de hecho, no tiene fama de ser el mejor pagador del mundo, si se tienen en cuenta las habituales informaciones sobre el aumento de sueldo que han reclamado algunos jugadores. Higuaín, Özil y Di María se marcharon por este (y otros) motivo.

Florentino es intocable hoy por hoy a pesar de la situación. El constructor no tiene oposición, ni se la espera con los nuevos estatutos prohibitivos para casi todos los socios que ha implantado –irá a juicio por ello—. Ni el madridismo, ni los medios afines le exigen responsabilidades por el pobre balance deportivo en 12 años de presidencia: 14 títulos tras invertir 1.200 millones en jugadores. Unos 100 millones por temporada. Tiene vía libre para hacer cuanto quiera.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad