'Eye tracking', el entrenamiento secreto de los deportistas

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El seguimiento ocular sirve para mejorar el rendimiento, para estudiar a los árbitros o para beneficio de los anunciantes

Ronaldo, con unas gafas Tobii sobre un partido visionado con el método 'eye tracking' | Gerard Mateo

12 de diciembre de 2012 (17:12 CET)

El eye tracking o seguimiento ocular ha llegado para revolucionar el mundo. Se trata de un método que persigue analizar el impacto de todo cuanto nos rodea, desde el deporte a la conducción, aunque se emplea sobre todo en materia comercial. Y tiene un gran impacto en el mundo del ejercicio físico profesional. "Sirve para el entrenamiento del propio deportista, para fijar las referencias y mejorar, así, el rendimiento", explica Iván del Muro, socio director de Alt64 de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), a Diario Gol.

"La única limitación son los deportes de agua, porque todo es electrónico", comenta Del Muro. Su empresa es la distribuidora de Tobii, líder mundial en fabricación de eye trackers no intrusivos. Un eye tracker es el dispositivo que sigue el movimiento ocular. Se compone de unas gafas y una máquina registradora. La singularidad de las lentes es que llevan una cámara incorporada y un emisor de rayos infrarrojos que rebotan contra el ojo. A continuación rebotan de nuevo contra el aparato, que determina a dónde se dirige la mirada.

Una manera de controlar las actuaciones arbitrales

El eye tracking se ha utilizado ya en Portugal, en una liga universitaria de voleibol, para medir el comportamiento de los árbitros. A partir de los resultados obtenidos se determina si el colegiado fija su atención en el juego o no lo hace, y si imparte justicia con el interés necesario. En un futuro podría extenderse a otros deportes.

"Los clientes principales son oftalmólogos y psicólogos, y dentro de estos últimos, los expertos en psicología del deporte. Son los consultores ideales", prosigue Del Muro. Aunque asegura que el eye tracking se utiliza mucho en "investigación pura (centros de búsqueda, universidades) y con carácter comercial". Una de las pruebas realizadas ha sido en la carretera, para observar si los conductores están pendientes de su alrededor. No obstante, "hay muchos estudios secretos" en todos los ámbitos, desvela el empresario. "El que utiliza el sistema tiene una ventaja con respecto al resto, detalles que la competencia no tiene", sostiene.

Una ventana de oportunidades para los anunciantes

El eye tracking se emplea, sobre todo, para determinar el impacto publicitario de una marca. En el mundo de las retransmisiones deportivas evaluaría cómo observa un telespectador las marcas que se anuncian. Los resultados permiten estudiar en qué áreas, durante cuánto tiempo y en qué orden se fija la atención. Algunas de las conclusiones a las que se ha llegado son que la publicidad debe estar en, al menos, tres zonas del recinto deportivo; que las camisetas de los deportistas y los anuncios laterales son las áreas que más atención captan, y que las marcas enfocadas en plano cerrado llaman más la atención que el resto.

Uno de los experimentos de Tobii consistió en elegir a un público representativo de 30 personas para visionar un partido de rugby durante 10 minutos, con resultado positivo. El porcentaje de observación de la publicidad fue del 3,8%, cuando en Francia la publicidad representa el 6% de los minutos de televisión "ofrecidos" a los espectadores y el "consumo" de la publicidad es el 8% de todo el tiempo dedicado por los televidentes frente a la TV. El alquiler de un eye tracker supone un coste cercano a los 3.000 euros mensuales, mientras que su adquisición oscila entre los 25.000 y los 35.000 euros.

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