Estados Unidos vuelve a boicotear el deporte en Rusia

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Trece senadores americanos piden a la FIFA un cambio de sede tras la invasión de Crimea y el conflicto con Ucrania

El Mundial de Fútbol de Rusia está rodeado de polémica a tres años vista.

05 de abril de 2015 (00:00 CET)

A tres años de la celebración del Mundial de Fútbol en Rusia, ya han empezado a sonar las primeras voces en contra de disputar el evento en el país. Las críticas proceden de los Estados Unidos, que protestan por la invasión rusa a la península de Crimea y la posterior crisis con Ucrania.  "No se puede aumentar el prestigio del régimen de Putin en un momento en que debería ser condenado", han denunciado.

Se trata de un grupo de 13 senadores, tanto demócratas como republicanos, que pidieron por carta al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, el cambio de sede. "El Mundial le aporta a Rusia un alivio económico cuando la mayoría de la comunidad internacional le está imponiendo sanciones", han agregado.

Referentes a lo largo de la historia

No es la primera vez que los Estados Unidos se postulan contra un evento deportivo en Rusia. La más sonada fue en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, cuando la potencia americana lideró un boicot a la celebración y no presentó ningún atleta a los juegos. Argumentando la presencia de militares soviéticos en Afganistán, en guerra civil, que violaba el derecho internacional, el boicot fue secundado por países como Alemania Occidental, Canadá o Argentina.

Más recientemente, las críticas también arreciaron antes de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, en 2014. Fueron principalmente voces europeas, como el presidente de Alemania, Joachim Gauk, los que alertaron de las violaciones de los derechos humanos en el país. El evento llegó entre un fuerte revuelo por una ley aprobada por Putin contra la propaganda homosexual.

Respuesta de la FIFA

Ante la petición de los senadores, Delia Fisher, portavoz de la FIFA, ha respondido por correo electrónico: "La historia ha demostrado hasta ahora que los boicots deportivos o una política de aislamiento y confrontación no son los mejores mecanismos para resolver problemas. Además, ha añadido: "Albergar el Mundial será un catalizador de dialogo entre pueblos y gobiernos".

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