España se clasifica para las semifinales del Mundial

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La selección de Venancio, actual subcampeona del mundo, derrota a Rusia en Bangkok y se jugará un puesto para la final contra Italia

Lozano, en un partido con la selección española / EFE

14 de noviembre de 2012 (17:35 CET)

La selección española de fútbol sala se clasificó este miércoles para las semifinales del Mundial de Tailandia tras vencer a Rusia por 3-2 en Bangkok. Sirilo (m. 2) adelantó al equipo ruso, pero Ortiz (m. 4), Fernandao (m. 14) y Lozano (m. 19) rubricaron la remontada española. Al final, un autogol de Alemao (m. 34) prolongó el sufrimiento de la actual campeona de Europa y subcampeona del mundo, que el viernes se enfrentará a Italia.

España demostró estar acostumbrada a todas las situaciones y por eso acumula siete años invicta. Así, las cosas no comenzaron bien porque Rusia abrió el marcador con poco más de un minuto de partido tras pillar desprevenida a la defensa en un córner. Su solidez defensiva se presentaba como un obstáculo de magnitud para el equipo de José Venancio López, que empató con un gran gol de Fernandao.

Imbatibilidad de Gustavo

La selección española encontró al pivote azulgrana que repartió para la llegada de sus compañeros. El último en recibir fue Carlos Ortiz, que tuvo el inesperado honor de acabar con la imbatibilidad de Gustavo. A partir de ahí, Juanjo vivió con cierta tranquilidad, con España recetando su medicina defensiva a su rival.

Impulsados por la frescura de Aicardo, el trabajo de Ortiz y el recurso de Fernandao, Rusia se vio seriamente en apuros y sólo su ágil portero evitó que el segundo tanto llegase antes de que el pivote azulgrana culminase un buen pase del jugador gaditano. Los rusos se resquebrajaron, pero sólo fueron castigados por el psicológico tanto de Sergio Lozano al filo del descanso y que confirmaba la superioridad española.

Reacción rusa

Juanjo había pasado unos primeros 20 minutos relativamente tranquilos, pero su calma acabó en la reanudación. El portero murciano se convirtió en clave para frenar los numerosos ataques de Rusia, con paradas de mérito, que evitaron que el encuentro se apretase demasiado pronto.

Los de Sergey Skorovich salieron impetuosos y apoyados en el talento de sus brasileños se hicieron con el mando del balón, acertando a controlar al combinado español, que vio con menos asiduidad la portería de Gustavo, y prácticamente le quedó la contra y la búsqueda de Fernandao como mejores recursos. A falta de siete minutos, Rusia arriesgó. Jugó con un portero-jugador y se reenganchó al partido con el autogol de Alemao, que aplazó la fiesta española.

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