España, potencia mundial del dopaje

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La falta de independencia en los controles y el encubrimiento de positivos dilapidan la credibilidad del sistema actual

Alberto Contador y Marta Domínguez han estado envueltos en operaciones de dopaje en España.

06 de mayo de 2015 (19:17 CET)

El antidopaje español está podrido. La falta de independencia es flagrante, y los médicos personales de los deportistas son a la vez los encargados de los controles. Un paraíso para los competidores, que ven como sus preparadores son quienes les legislan. No sólo eso, hay doctores en nómina de las federaciones y centros de alto rendimiento en este sector. El compadreo es total.

Los doctores federativos han realizado más de 600 controles a sus propios deportistas en 2014. Sin contar con los realizados en viernes. Las muestras tienen una vida corta antes de deteriorarse y como los laboratorios cierran los fines de semana, los resultados se pierden.

La sangre y la orina, a concurso

La Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD ) sacó a concurso en marzo de 2014 la adjudicación del servicio de toma de muestras de sangre y orina de deportistas. Hasta ese momento se realizaba con medios propios a través de una red de médicos llamados Oficiales de Control de Dopaje (OCD).

Al reclamo, por valor de 1.250.00 euros y un año de duración, se presentaron dos empresas: la alemana Professional Worldwide Control (PWC) y la sueca International Doping Test Management (IDTM), la líder mundial, que aseguraba el cumplimiento de los estándares internacionales.

El concurso está paralizado por irregularidades administrativas y arbitrariedades en su gestión. A las anomalías se añaden las presiones de los médicos Oficiales de Control de Dopaje, los mismos que presentan incompatibilidades asombrosas a la hora de ejercer su trabajo, que temen perder su estatus actual. Por ello ha negociado con PWC la continuidad del sistema actual.

Lejos de los estándares mundiales

El deporte español está a años luz de las grandes potencias mundiales en materia de recogida y análisis de muestras. El encubrimiento y la ocultación de positivos son algunas de las prácticas habituales. Los ejemplos son múltiples: Operación Puerto, Operación Galgo, el caso de Ezequiel Mosquera o el de Alberto Contador. En Valladolid, incluso, existe un laboratorio satélite antidopaje financiado por la Junta de Castilla y León a cargo de la esposa de un médico español en busca y captura en Francia por prácticas dopantes.

El sistema está además contaminado en todos los estamentos: el director de la AEPSAD debe rendir cuentas en la Comisión de Cultura y Deportes del Senado, y la senadora portavoz del PP en dicha comisión es precisamente Marta Domínguez, exatleta encausada por la Federación Internacional de Atletismo por dopaje.

España necesita una legislación adaptada a los estándares internacionales. Los protagonistas no tendrían que ser los intereses particulares sino la limpieza de nuestro deporte; de manera que se genere una imagen seria de país. Un país respetuoso con las normas y la ética del deporte.