España fulmina a Eslovenia y jugará 'su' final (26-22)

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Los de Valero Rivera superaron en todo momento a los balcánicos en un Sant Jordi que no mostró su mejor cara

Cañellas, el mejor jugador de campo en la gran actuación coral de los de Valero

25 de enero de 2013 (22:39 CET)

La gloria, al alcance de la mano. La selección española de balonmano derrotó este viernes a Eslovenia (26-22) y se metió en la final de 'su' Mundial en un partido en que, a pesar de ir casi siempre por delante en el marcador, le costó deshacerse de una farragosa Eslovenia.

A pesar de ir perdiendo de hasta ocho goles ya en la segunda mitad (23-15), los balcánicos jamás se dieron por vencidos y merced a la gran actuación de su guardameta Gorazd Skof convirtieron al portero español Arpad Sterbik en el mejor del partido. En un Palau Sant Jordi frío, pero que a buen seguro lucirá sus mejores galas el próximo domingo, en el duelo que enfrentará a los de Valero ante una selección de Dinamarca, que venció a Croacia en la segunda semifinal (30-24).

Perfecta piedra de toque

Siempre con el reloj a favor, España se vio obligada no obstante a no perder jamás la cara al partido, motivada por la capacidad de reacción de los eslovenos, que ya en la primera parte pasaron del 12-7 en su contra a irse al descanso poniendo el aliento en el cogote de los de Valero (13-12). España, con una buena defensa de 6-0, puso en aprietos a los eslovenos pero éstos, con unos grandes Jure Dolenec y Gasper Marguc (4 goles de 5 lanzamientos cada uno) se mantuvieron a flote.

España tuvo la iniciativa y aunque no pudo correr lo deseado en ataque pese a alguna contra de Valero Rivera Jr. o Víctor Tomàs, que encadenó dos goles desde el extremo para empezar a dar alas a España, fue determinante. Al final, pese a la gran actuación en la portería de Gorazd Skof, con 12 paradas y una buena efectividad, los eslovenos quedaron sin reservas de reacción y sucumbieron al empuje del combinado español.
En la otra portería, defendida de inicio por Sierra, la brillantez no llegó hasta la entrada del blaugrana Arpad Sterbik, con 5 lanzamientos detenidos al descanso. Con él en pista, España despegó con un gran juego colectivo conducido por Joan Cañellas. España aprovechó el bajón en ataque de Dolenec y la ausencia a nivel goleador de Zorman, para ir poniendo tierra de por medio y sentenciar en los últimos 15 minutos.

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