El tirón del independentismo tampoco aguanta en el fútbol

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Cruyff se despide de la Selecció con un empate (1-1) ante una Nigeria en pruebas y con 10.000 espectadores menos en la grada

Marc Bartra protege el esférico en presencia del nigeriano Onazi

03 de enero de 2013 (00:13 CET)

Catalunya y Nigeria firmaron tablas en la cita anual del fútbol soberanista. Una fiesta a medias, y no solo por el resultado (1-1), sino por la pérdida de tirón de una iniciativa necesaria, pero cuya intrascendencia a nivel competitivo impide que acabe de cuajar entre los aficionados. 

El cambio de horario –los problemas para acceder al estadio de Cornellà-El Prat motivaron que muchos aficionados no llegasen a tiempo a sus localidades y se perdiesen no solo el tempranero gol de Sergio, sino que decidiesen dar la vuelta hacia sus casas- y la condición de día laborable frenaron notablemente la afluencia de público. Sin embargo, estos impedimentos deberían resultar más que salvables cuando la imagen internacional y el futuro de un nuevo estado está en juego. Especialmente, después de una demostración de fuerza como la de la pasada Diada. A buen seguro, si el partido de este miércoles se hubiese disputado el 12 de septiembre, las gradas de Cornellà-El Prat habrían presentado un lleno histórico. Sin embargo, menos de tres meses después, poco más de 27.000 aficionados (la peor afluencia registrada en un partido de la Selecció en Barcelona) se presentaron en un feudo espanyolista que, por otra parte, dificilmente volverá a acoger semejante número de 'estelades'.

Susto de Puyol

En su despedida como seleccionador, Johan Cruyff administró de forma magistral sus efectivos, alineando dos equipos radicalmente diferentes en cada parte con las excepciones de Montoya y Bartra. El lateral tuvo que suplir forzosamente antes del descanso a un Puyol que salió malparado con un corte en una ceja tras un choque con el delantero Dike Bright, mientras que el central –único futbolista catalán en disputar los 90 minutos- acabó el partido con problemas musculares.

Por su parte, las Súper Águilas, que inician su preparación con vistas a la próxima edición de la Copa de África en pleno proceso de renovación generacional, presentaron un equipo plagado de desconocidos. De jugadores locales que disputaban su primer partido fuera de su país y que poco a poco fueron sintiéndose más cómodos sobre el terreno de juego a pesar de su bisoñez. De esta forma, el seleccionador verde Stephen Keshi cedía las riendas del choque al combinado catalán, que en su primera aproximación al área africana se adelantaba desde los once metros. Fue el final soñado para Sergio González. El ex de Espanyol, Deportivo y Levante recibió el mejor homenaje posible tras colgar las botas como el futbolista con más entorchados con la Selecció. Y en los diez minutos testimoniales que disputó tuvo tiempo de firmar su último gol vestido de corto.

Nigeria desconocida

El partido transcurrió sin grandes ocasiones, con la selección catalana durmiendo el juego a la espera de algún chispazo del participativo Sergio García. Sin embargo fue Bojan, elegido sorprendentemente como Mejor Jugador del Partido, quien tuvo en sus botas el segundo pasada la media hora. El milanista, sin embargo, no estuvo acertado en el mano a mano ante el meta africano Chigozie.

Ya en la reanudación, la entrada de jugadores como Ike Uche o los delanteros de CSKA y Spartak, Ahmed Musa y Emenike, contribuyó a la leve mejoría de los nigerianos, que a los diez de la reanudación igualaron la contienda por mediación de Bright. El delantero, nacido en Oklahoma y que milita en el equipo de la MLS, Portland Timbers, culminó de forma magistral una contra fugaz y reivindicó la apuesta de Keshi por los nuevos talentos en detrimento de figuras con poder en el vestuario como el delantero del Levante, Obafemi Martins.

Soriano y Tello, ya en las postrimerías, y Uche y Emenike, por partida doble, dispusieron de sendas ocasiones para desnivelar la balanza hacia alguno de los dos lados. Sin embargo, la fría noche en Cornellà-El Prat debió afectar seriamente al punto de mira de los futbolistas, que acabaron dando por bueno un empate que trajo consigo la deferencia para con los nigerianos, que recibieron el trofeo de campeones y lo celebraron con sus aficionados como si de la mismísima Copa de África se tratara. Al menos, ellos podrán disputarla de forma oficial. Catalunya tendrá que esperar.

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