El Real Madrid contesta al Barça y apuntala sus defectos en Palma (0-5)

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Higuaín y Cristiano condenan los errores de un inocente Mallorca

Higuaín, con dos goles y dos asistencias, brilló en Mallorca

28 de octubre de 2012 (23:34 CET)

Como si de un punto y seguido se tratase, José Mourinho alineó en el Iberostar Estadi a los once jugadores que bajaron la cabeza nada más escuchar el pitido final el pasado miércoles en el Westfalenstadion. El portugués es consciente que, tras la plaga de lesiones provocada por el 'virus FIFA', su equipo ha de afrontar una situación circunstancial, con Ramos y Essien como laterales, Varane ganando enteros en el eje de la zaga, y Modric asociándose en el doble pivote con Xabi Alonso. Y qué mejor que seguir rodando a cada uno de ellos en estas demarcaciones para fortalecer a un bloque que sigue conservando virtudes como la pegada o la incuestionable calidad de algunos de los mejores jugadores del mundo, que este domingo se pasearon en Palma.

En el estadio otrora conocido como Son Moix u Ono Estadi –cosas de los 'naming rights'-, el Real Madrid dio un nuevo paso hacia adelante, reafirmándose en su provisionalidad ante un Mallorca que, mal que le pese a Joaquín Caparrós, fue el mejor sparring posible. Porque los bermellones, a pesar de la notable comunidad germana presente en la isla, distan mucho de aquel Borussia que sí que supo encontrar las vergüenzas blancas. A pesar de la buena voluntad de exazulgranas como Gio dos Santos o Fontàs, o de la amenaza que suponen jugadores como Nsue o el israelí Hemed, un goleador que optaría al Pichichi en cualquier liga terrenal en la que no habitasen extraterrestres de la talla de Leo Messi, Falcao o Cristiano Ronaldo.

Dos zarpazos bastan

El portugués dejó prácticamente visto para sentencia a los 21 minutos un partido que previamente se había encargado de encarrilar Higuaín, al aprovechar un exceso de confianza del central bermellón Ánderson al no despejar un balón en la frontal. El argentino, por si alguien tenía alguna duda, no actuó como lateral zurdo –solo faltaría-, sino que volvió a ser con dos goles y dos asistencias la referencia de un ataque que en el segundo tanto, y tras otra pérdida esta vez de Fontàs, mostró al mundo que también puede combinar al primer toque como si del Barça se tratase. Özil, Di María e Higuaín convierteron en cuestión de segundos el esférico en una bola de 'pinball', antes de que Cristiano se encargase de pulsar el botón rojo que activa los 'flippers'.

Condenados por su falta de creatividad y de practicidad a la hora de jugar la pelota desde atrás, el Mallorca solo inquietó a Casillas unos minutos, entre el primer y segundo goles, y más por arreones de Giovani y Nsue que por la fluidez de su juego colectivo. Incapaces de encontrar a Hemed, los de Caparrós permitieron al Real Madrid afianzar su modelo alternativo y convirtieron el segundo acto en un trámite para los blancos, que volvieron a encontrarse con sendos tantos de Higuaín y Cristiano y un quinto, obra de Callejón, para acabar cosechando una goleada idéntica a la firmada por el Barça apenas 24 horas antes.

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