El parón navideño, ¿el gran error de la Liga?

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El Christmas Special de la NBA y el Boxing Day en la Premiership demuestran que la competición no está reñida con los turrones

Kobe Bryant y Carmelo Anthony, en el mediático Lakers-Knicks del día de Navidad

27 de diciembre de 2012 (12:48 CET)

Cada mes de diciembre, coincidiendo con la llegada de las cenas de empresa y el sorteo de El Gordo, el fútbol profesional en España se toma un descanso. Sin embargo, en ningún otro momento de la temporada los aficionados disponen de tanto tiempo libre para acudir a los estadios en compañía de los suyos o compartir con ellos su afición tranquilamente en casa como colofón o aperitivo a una reunión familiar.

Bien sea por una cuestión cultural que invita al recogimiento en estas fechas, bien por la desidia y falta de creatividad para combatir la crisis, la Liga de Fútbol Profesional (LFP) deja escapar una ocasión idónea para volver a llenar sus estadios o que los partidos televisados batan récords de audiencia. Sin embargo, en un país en el que el fútbol en abierto casi ha pasado a mejor vida y la publicidad en los canales de pago cae en picado –¿quizás por culpa de sus bajas audiencias?- la Premier League bien podría ser el modelo a seguir. Al igual que ocurre en España, la liga inglesa tiene 'secuestrados' sus derechos a sendas plataformas de pago. Pero aun así, es capaz de llenar sus estadios un 26 de diciembre y conseguir que, al otro lado del Atlántico, más de medio millón de estadounidenses sigan el choque estrella de su Boxing Day.

'Ratings' históricos

Por su parte, en Estados Unidos, la meca de los campeonatos estacionales, hasta cuatro ligas mayores y otras tantas universitarias cohabitan sin guerras de audiencia. Cada una encuentra su espacio. Y la NBA hace décadas que ha detectado que la Navidad es el momento idóneo para crear afición y vender su producto a una audiencia millonaria que, horas después de desempaquetar los regalos, se reúne en familia en torno al televisor para ver los mejores partidos de la temporada regular. Enfrentamientos mediáticos con las mayores estrellas de la liga en liza y que, curiosamente, alternan el interés y el morbo deportivo con la mayor audiencia potencial posible.

El pasado martes, la cadena nacional ABC y su filial deportiva ESPN programaron cinco partidos de forma consecutiva. Una tradición que viene produciéndose desde hace más de seis décadas y que en las últimas tres se ha convertido en uno de los productos estrella de la liga que gestiona David Stern. Hasta el punto de que jugadores y equipos calzan botas y visten uniformes diseñados en exclusiva para la ocasión (y que posteriormente son comercializados durante el mercado navideño). Los tres primeros partidos de la jornada se retransmitieron en abierto a todo el país –con los correspondientes ingresos publicitarios para la cadena- y, como no podía ser de otra forma, acabaron siendo la emisión más vista del día con un 9% de 'share': dos puntos y medio más que en 2011 y tres y medio más que en 2010.

Calendario a medida de los mercados televisivos

Sin embargo, nada ocurre por casualidad, puesto que cinco de los equipos inmersos en estos partidos pertenecían a los tres mayores mercados televisivos del país con audiencias potenciales de 7'5, 5'6 y 3'5 millones repartidos entre Nueva York (Knicks y Nets), Los Ángeles (Lakers y Clippers) y Chicago (Bulls). Mientras que otros dos de los cinco restantes equipos en liza fueron Miami Heat y Oklahoma City Thunder, que disputaron una emocionante reedición de la última final, con un espectacular y emocionante mano a mano entre sus estrellas LeBron James y Kevin Durant.

Estadios llenos y audiencias millonarias dentro y fuera de nuestras fronteras. Dos sueños de una LFP, que solo fijándose en los campeonatos más mediáticos del mundo puede encontrar alternativas que satisfagan las arcas de sus clubes y hagan más atractivo un campeonato en el que la exportación del producto debe ir más allá del duelo Messi-Cristiano y de programar partidos a las 12 del mediodía.

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