El núcleo duro de Bartomeu se distancia de su discurso victimista

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Ni la junta directiva del Barça ni los primeros ejecutivos consideran que exista ''una mano negra'' en el ''caso Neymar''

Josep Maria Bartomeu, Javier Faus, Carles Vilarrubí, Albert Soler, Albert Montagut

06 de febrero de 2015 (13:37 CET)

Josep Maria Bartomeu, presidente del FC Barcelona, denunció que "algunos poderes del Estado" no querían que Neymar fichara por el club azulgrana, en contra de los consejos de sus asesores. Debilitado por un proceso febril y, sobre todo, indignado por la decisión del juez Ruz de imputarle, Bartomeu destapó su discurso más populista y victimista, del que ya se han apartado sus hombres de máxima confianza. Tanto directivos como primeros ejecutivos.

"No creo que haya motivaciones políticas. La operación fue compleja y excepcional en el mundo del fútbol. El Real Madrid lo tenía casi firmado e incluso había pasado revisión médica. No era nada fácil, pero no hicimos nada ilegal", manifestó Javier Faus, vicepresidente económico, este viernes. Carles Vilarrubí, vicepresidente del área institucional, también rechazó la teoría de la conspiración, aunque su poder ha menguado en los últimos meses.

Proteger a Bartomeu

El Gabinete de Presidencia, formado por Albert Soler (director de relaciones institucionales), Ignacio Mestre (director general) y Albert Montagut (director de comunicación), asesoró a Bartomeu antes de sus intervenciones. Entre ellos, que no comparten la teoría de la conspiración, hubo discrepancias sobre la respuesta institucional.

Según ha podido saber Diario Gol, Soler habría sido quien recomendó al presidente del Barça que valorara en 8TV y TV3 la decisión del juez Ruz de imputarle. El director de relaciones institucionales y máximo responsable de la parcela deportiva descartó una comparecencia pública, en forma de rueda de prensa, ante todos los medios de comunicación para proteger a Bartomeu.

Montagut, desautorizado, quería despachar el asunto con un comunicado de prensa para no exponer al presidente, debilitado por una imputación que puede pasarle factura en la próxima campaña electoral.