El merengón del zoco de Marrakech

Abdejalile, un marroquí más merengón que Bernabéu | Diario Gol

19 de diciembre de 2014 (10:34 CET)

Jemaa el-Fna es el lugar más fascinante y seductor del mundo y centro neurálgico de Marrakech. Custodiada por la erguida y orgullosa Kutubia, reúne diariamente a miles de fieles cautivados por el color, el olor y el sonido de una plaza, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, a caballo entre los siglo XI y XXI. Dicen que hubo un tiempo donde los visitantes llegaban allí atraídos por las cabezas cortadas de los ajusticiados. Hoy, su magia se percibe en cada calle, en cada rincón, en cada personaje salido de Las mil y una noches que, en la Jemaa, adoptan carta de naturaleza. Mi amigo de la foto nada tiene que ver con Scheherezade. Sus historias, en cambio, apasionan igual que los cuentos de la reina persa. Se llama Abdejalile y es más merengón que Bernabéu. En el Riad Zitoune Jdid ha levantado un templo en honor a su Madrid que indigna al infiel, legión de culés marroquís que, atónitos, transitan a escasos metro y medio de semejante ejercicio identitario. Si habitara en Chamartín, ocuparía un sitial de honor en lo que fue el Fondo Sur. Evito transcribir los afiches para no herir sensibilidades. Pero puedo asegurar, y aseguro, que son tremendos. De los que ponen los pelos de punta a Tebas. Abdejalile sólo tiene dos deseos: contar y cantar cómo Cristiano hechizó el Stade de Marrakech, y conocer a Gerard Mateo, periodista de raza y talismán de causas perdidas. En todo caso, un gran tipo. Como Abdejalile, el león blanco del Atlas.