El Manchester City reta a un Madrid inestable

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El campeón inglés, con la posible reaparición del Kun Agüero en el Bernabéu, busca un salto de calidad definitivo en Europa

El delantero argentino celebra un gol / Archivo

17 de septiembre de 2012 (13:30 CET)

El Manchester City, actual campeón de Inglaterra, es un nuevo rico del fútbol. Históricamente acomplejado por el mayor potencial económico y deportivo del Manchester United, los Citizens viven su segunda época de esplendor, tras los gloriosos años 60, gracias a los petrodólares del jefe Mansour de Abu Dhabi (1.000 millones de dólares) y a un milagroso gol de Sergio Agüero.

El 13 de mayo de 2012, el Manchester City fulminó todas sus maldiciones y sus complejos de inferioridad. Desde 1968 no ganaba la Liga y los años 90 fueron especialmente duros. Su decadencia (estuvo varios temporadas en la segunda categoría del fútbol inglés) coincidió con la eclosión del United, que en la última jornada también aspiraba a ganar la Premier. Al City le bastaba con igualar el resultado de los red devils.

El gol imposible

La victoria del ManU en el campo del Sunderland (0-1) obligaba al equipo de Roberto Mancini a ganar al Queens Park Rangers. En el último minuto, el Etihad Stadium lloraba de impotencia. El City, víctima de su ansiedad, perdía por 1-2 y necesitaba marcar dos goles. Dzeko, en tiempo de prolongación, logró el primero en una acción que tuvo un efecto revitalizante para el City y devastador para el conjunto del sur de Londres.

Todavía quedaban dos minutos de locura colectiva. Al Manchester City no le quedaba otra solución que desplazar el balón hacia el área rival, sin atender a la forma ni a dispositivo táctico alguno. Era una cuestión de fe y lo imposible se hizo realidad cuando el Kun agüero atrapó un balón, resquebrajó a la defensa del QPR y marcó un gol imposible. El gol que, definitivamente, cambió la historia del City.

Touré Yayá y Silva

El Manchester City volvía a reinar en Inglaterra. El club había rentabilizado sobradamente los 45 millones de euros que pagó al Atlético de Madrid por Agüero. Antes se habían abonado 42 millones al Real Madrid por Robinho, 30 al Barça por Touré Yayá y 29 al Valencia por Silva en una demostración del nuevo potencial económico de una entidad habituada a interpretar un papel secundario en el fútbol británico.

Nasri, un exquisito centrocampista fichado del Arsenal, y Tévez, que en los últimos meses ha perdido siete kilos y finiquitado sus trifulcas con Mancini, completan el núcleo duro del Manchester City, campeón también de la Community Shield de 2012 tras vencer al Chelsea. Ganar ha dejado de ser algo extraordinario en un club mucho más global que hace una década y que ahora mira hacia Europa (sólo ha ganado una Recopa), su nueva asignatura pendiente. Tras fracasar la pasada temporada (no superó la fase de grupos), el City reta al Madrid con un Agüero, recuperado de su última lesión, hipermotivado, ilusionado con derrotar por primera vez al gigante blanco.






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