El Madrid teme una 'guerra de guerrillas' en la final del Mundialito

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La sustitución de Proença por el guatemalteco Walter Pérez podría favorecer el juego bronco de los jugadores del San Lorenzo

Carlo Ancelotti, en un entrenamiento en Marrakech | EFE

20 de diciembre de 2014 (13:13 CET)

Treinta peñas madridistas acompañan al Real Madrid en la final del Mundialito de Marruecos (20.30 horas en España). Por número, una minoría ridícula comparada con la hinchada porteña desplazada desde Buenos Aires: más de 12.000 seguidores de San Lorenzo. Las matemáticas no justifican, sin embargo, que los argentinos vayan a imponerse en las gradas con sus tifos y cánticos. En el Grand Stade de Marrakech estarán miles de seguidores blancos marroquíes, quienes darán cumplida réplica a los cuervos del CASLA. La peña Casa Madridista de Casablanca desplegará un gran mosaico de más de 2.400 metros cuadros de apoyo al campeón español.

Para hoy al mediodía está previsto en el Palacio de Congresos un encuentro del Madrid con estas agrupaciones, al que asistirán Florentino Pérez, Butragueño y Modrić. 

Las medidas de seguridad que rodean la final del Mundial de Clubs son extremas, pero sin llegar a ser asfixiantes. Al menos, en la ciudad. Otra cosa muy distinta son los accesos al estadio, situado a unos diez kilómetros de Marrakech. El dispositivo policial está montado desde primeras horas de la mañana. Policías cada 50 metros del camino que lleva al estadio, con accesos reducidos y vallados para que nadie se descontrole. No es probable que ocurra nada que haya que lamentar, porque hasta ahora el comportamiento de las dos aficiones –la argentina... y la marroquí–, ha sido ejemplar.

Muchos argentinos se han quedado sorprendidos y extrañados por la pasión que despierta el Real Madrid en Marruecoss. Lo que probablemente desconocen es que si en lugar del Madrid, es el Barcelona quien hubiera jugado la final del Mundialito, las cosas habrían sido exactamente igual.

Ramos: "Si están más tranquilos con el árbitro, felicidades"

En el plano deportivo, las aguas bajan más calmadas en el cuartel general del equipo de Ancelotti, en el hotel Four Seasons, respecto a la decisión de FIFA de sustituir a última hora al portugués Pedro Proença –uno de los mejores árbitros con que cuenta el máximo organismo del fútbol mundial–, por el guatemalteco Walter Pérez. Se cree que los reparos puestos por Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, a la designación de Proença, es un síntoma de debilidad. Aunque, por otro lado, temen que el cambio facilite el juego duro de los de Edgardo Bauza. Contra el Auckland City (2-1), hasta cinco jugadores argentinos fueron amonestados –Mercier, Kannemann, Ortigoza, Barrientos y Buffarini–, y en el caso de Mercier, debió ser expulsado por doble amarilla. El australiano Benjamin Williams, se la perdonó.

Edgardo Bauza, técnico de San Lorenzo, no se esconde en este sentido. "Mi partido ideal sería lo más friccionado y cerrado posible, para que [los jugadores del Madrid] no dispongan de espacios y les resulte difícil conectarse", ha declarado a Marca, al tiempo que ha lanzado un aviso a navegantes: si de algo debe cuidarse el Madrid, es "de las ganas que tendremos de ganarles".

Sergio Ramos, ayer, se mostró irónico sobre este asunto. "Si ellos están más tranquilos con el árbitro que han puesto, felicidades. Ya se verá quién juega mejor al fútbol", aseguró el central madridista. El de Camas es duda para el partido de esta noche. Posiblemente hasta horas antes de la final, Carlo Ancelotti no tomará la decisión de incluir, o no, a Ramos en el equipo. Si no juega, lo más probable es que sea el francés Varane quien ocupe su posición. James Rodríguez ya está recuperado. En su caso el dilema radica en si lo alinea de partida, o en el trasncurso del encuentro.

Salvo algún retoque en la alineación por los casos de Ramos y James, el Real Madrid sacará al mismo equipo que goleó a los mexicanos del Cruz Azul (0-4): Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos (o Varane), Marcelo; Illarramendi, Kroos, Isco; Bale, Benzema y Cristiano.

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