El Madrid sentencia el ostentoso proyecto de Ferran Soriano

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El empate clasifica al equipo de Mourinho para los octavos de final de la Champions y elimina al Manchester City, último clasificado del grupo D

Cristiano Ronaldo cae al suelo tras topar con Javi García en un lance del Manchester City-Real Madrid | EFE

21 de noviembre de 2012 (22:59 CET)

El Real Madrid, exultante en la primera parte y sufridor en la segunda, rubricó su clasificación para los octavos de final de la Champions tras empatar en el campo del Manchester City (1-1), un nuevo rico que se ha estrellado por segunda vez en Europa. La felicidad, sin embargo, no fue plena para el grupo de Mourinho, que ya no puede optar a la primera plaza del grupo D tras la victoria del Borussia Dortmund en el campo del Ajax (1-4). En octavos de final, el Madrid tendrá que resolver su eliminatoria en campo contrario, un contratiempo menor en comparación con el desencanto del club inglés. El ostentoso proyecto de Ferran Soriano ha fracasado en Europa.

El Manchester City es un club económicamente poderoso, pero sin carisma ni prestigio en Europa. Con unos ingresos anuales de unos 200 millones de euros, el equipo inglés no ha superado el primer corte de la Champions pese al empeño de Ferran Soriano y Txiki Begiristain de clonar el exitoso modelo del Barça. El suyo es un proyecto sobredimensionado y poco consistente para competir con la elite continental.

Condicionado por sus malos resultados en los primeros cuatro partidos (último clasificado con dos puntos de 12 posibles), el Manchester City tardó en descifrar su partido contra el Madrid. Roberto Mancini, técnico eternamente cuestionado por sus planteamientos tácticos, no encontró la tecla para desactivar el juego de tiralíneas del equipo de Mourinho, simbolizado en el temprano gol de Benzema (minuto 10) tras un desajuste defensivo local, y en un remate de Cristiano Ronaldo, que superó a Hart pero fue abortado por Nastasic.

Más intensidad que criterio


El Madrid pudo sentenciar al Manchester City en una meritoria primera parte. En la segunda, en cambio, se atrincheró en su campo para contrarrestar los arreones ingleses. Bajo la batuta de Silva, el conjunto inglés desplegó su fútbol más directo. No le interesaba elaborar sino conectar lo más rápido posible con Tévez, Dzeko y Agüero. Su receta, muy tradicional, parecía que podía agitar totalmente el partido cuando el árbitro castigó con penalti un empujón de Arbeloa sobre Agüero que transformó (m. 73) el yerno de Maradona. La acción, además, supuso la expulsión del lateral madridista.

El Manchester City, con más intensidad que criterio, intentó golpear otra vez al Madrid, que replicó con posesiones más largas para combatir el ímpetu local. Cristiano Ronaldo fue una pesadilla continua para la defensa del campeón inglés, que acabó sin oxígeno y eliminado de la Champions. Un duro contratiempo deportivo y económico para un City, último clasificado del grupo D, que todavía no tiene sitio en la clase más noble de la Champions.

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