El Madrid es grande y Ramos su profeta

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El equipo de Ancelotti conquista el Mundialito de Marruecos tras derrotar al San Lorenzo (2-0)

Juan Carlos Pasamontes | Marrakech - Enviado especial

Iker Casillas levanta la copa de campeones del mundo de clubes con el Real Madrid | EFE
Iker Casillas levanta la copa de campeones del mundo de clubes con el Real Madrid | EFE

21 de diciembre de 2014 (01:25 CET)

Tenía que ser Él; en Lisboa y en Marrakech. El Madrid es un poco más grande, y Ramos su profeta. La Décima y el Mundialito de Clubs llevan su nombre. El San Lorenzo nunca tuvo chance de alcanzar la gloria eterna con la que soñaron miles de argentinos llegados a Marruecos desde todos los rincones de América y Europa. Ni tan siquiera por la vía de la intimidación: a los 15 minutos el árbitro guatemalteco ya había amonestado a Ortigoza y Barrientos.

Su primer disparo sobre la puerta de Casillas se produjo en el minuto 60. Hasta entonces, nada de nada de nada. Era sólo cuestión de tiempo. De esperar. De que madurara la fruta. De saber en qué momento, en qué minuto, llegaría el gol que le valdría al Madrid otro título, y confirmar lo que había dicho Ramos la víspera. Que Dios era del Madrid. Todos los sabían en el Stade de Marrakech. Los 38.345 espectadores que asistieron al partido. Los madridistas desplazados desde España. El Madrid. Los periodistas argentinos. Lo sabían los jugadores del San Lorenzo, y los hinchas del San Lorenzo. Todo el mundo era consciente de que el duelo era desigual. Que no había rival. Que sólo había un campeón del mundo, incluso antes de que la pelota se jugara.

Como en Lisboa 

Y tuvo que ser Él. Como en Lisboa, y con el socio alemán de siempre: Tony Kroos. Contraataque de vértigo dirigido por Benzema, y apoyado por Bale, que acaba en córner tras una buena intervención del meta argentino. Lo sacó Kroos desde la esquina derecha de la portería del San Lorenzo, para que Ramos cabeceara a la izquierda de Torrico. Yepes, un central al que hace tiempo que se le ha pasado el arroz, observó la jugada desde el pasto. El de Camas le había ganado la posición. La final la cerró Bale en el minuto 51, tras otra contra mortal del Madrid, en la que participaron Isco y Carvajal. Poco después, el galés mandó el balón al larguero. Las dos únicas ocasiones argentinas de verdadero peligro para Casillas llevaron la firma de Kalinski y Mercier, el cerebro del San Lorenzo. Pero fueron en los minutos 83 y 86. Para entonces, estaba todo el pescado vendido.

Aunque los argentinos no se van de vacío del norte de África. Su hinchada azul y grana sale de aquí campeonando en el mundial de la afición. No dejaron de cantar y animar a su equipo ni uno solo de los minutos que duró el espectáculo futbolístico. Ni cuando soñaban con un nuevo milagro del Papa Francisco. Ni cuando perdían 2-0, sin posibilidad alguna de remontar el partido. Están hechos de otra madera. De la que se tallan los héroes del fútbol. Sin ellos, no existiría el San Lorenzo. Porque el San Lorenzo son Ellos: los cuervos de Boedo.

Alineaciones

Real Madrid CF: Casillas (c); Carvajal (Arbeloa, 73'), Pepe, Sergio Ramos (Varane, 89'), Marcelo (Coentrao, 44'); Kroos, James Rodríguez, Isco; Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema.
CA San Lorenzo: Torrico; Buffarini, Kannemann, Yepes (Cetto, 61'), Mas; Mercier (c), Verón (Romagnoli, 57), Kalinski, Ortigoza; Barrientos y Cauteruccio (Matos, 68').
Árbitro: Walter López (Guatemala). Mostró tarjeta amarilla a Ramos (22') y Carvajal (30'), del Real Madrid; y a Ortigoza (12'), Barrientos (16'), Buffarini (55') y Kannemann (85'), del CA San Lorenzo.
Goles: Sergio Ramos, 1-0 (37') y Bale, 2-0 (51').