El Madrid-Barça y la Super Bowl ensombrecen el Superclásico

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El duelo por excelencia del fútbol argentino entre Boca y River es capaz de aglutinar 120 millones de televidentes

Trezeguet, de River, y Silva, de Boca, disputan un balón durante un Superclásico | Archivo

05 de febrero de 2013 (02:38 CET)

La Super Bowl y el Barça-Madrid son los dos eventos deportivos de ámbito nacional con más tirón del mundo. Con unos índices de audiencia planetarios relativamente parecidos, tienen la capacidad de eclipsar cualquier otro enfrentamiento deportivo. En los últimos días, el espectador ha podido disfrutar de ambos partidos. Tanta ha sido la expectación generada, que los tres superclásicos del fútbol argentino disputados en apenas dos semanas han pasado prácticamente desapercibidos.  

Rivalidad de rivalidades


La audiencia estimada de la Super Bowl es de unos 300 millones de espectadores en todo el mundo. Una cifra solamente al alcance del Barça-Madrid -- siempre a nivel de competiciones nacionales --, que ha llegado a tener una audiencia potencial de 400 millones, aunque no oficialmente reconocidos. La comparación es relativa ya que, mientras la Super Bowl solo se juega una vez al año y normalmente entre equipos distintos, el clásico español siempre enfrenta a FC Barcelona y Real Madrid y, en los últimos tiempos ha llegado a jugarse hasta siete veces en un solo año. Pese a ello, son los dos espectáculos deportivos con más seguimiento.

Sin embargo, hay una antiquísima rivalidad en Argentina que trata de hacer sombra a estos dos colosos. Se trata del Superclásico que enfrenta a Boca Juniors y River Plate. En los últimos 15 días, Xeneizes y Millonarios se han visto las caras hasta en tres ocasiones, con una victoria para Boca por penaltis y dos triunfos más holgados para River (2-0 y 2-1), en pleno proceso de resurrección; al igual que su estrella, el francés ex de la Juventus David Trezeguet, que en el último encuentro marcó un tanto decisivo.

120 millones de audiencia

Estos duelos pasaron algo inadvertidos fuera de su país, eclipsados por el último clásico español (disputado el pasado 30 de enero, 1-1) y por la Super Bowl (que ganaron los Ravens a los 49ers por 31-34 el domingo 3 de febrero). En Argentina, por el contrario, causaron estragos. Y no solamente en las calles, de donde llegaron datos en forma de malas noticias que revelan que 67 hinchas de Boca fueron detenidos por llevar armas blancas y de fuego, entre ellas una con 42 proyectiles. Casos minoritarios que no hacen más que recordar que la violencia sigue siendo el gran lastre del fútbol argentino.

A nivel mediático también generaron impacto, pero el balance es mucho más positivo. Tanto es así que, con una audiencia potencial de 120 millones de espectadores en todo el mundo, el Boca-River es, probablemente, el tercer evento deportivo nacional que genera más expectación en todo el mundo. Su histórica rivalidad gana adeptos año a año, especialmente tras el regreso de River – es el club con más socios de Argentina con 121.000 abonados –, a la élite de la competición nacional. Con las dos inesperadas victorias de River sobre Boca durante el verano argentino, esta rivalidad vuelve a dispararse con la ilusión de una afición, la millonaria, que lleva largo tiempo a la sombra de Boca. Esperando que regresen sus tiempos de gloria.

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