El juicio de MCM evidencia que el proyecto comercial de La Masía es un fracaso

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Los directivos del Barça sostienen que la explotación de la fachada es difícil por su "poca visibilidad"

Gerard Mateo

La Masía del Barça y Antonio García Valdecasas, presidente de MCM (derecha), en la puerta de los juzgados | Diario Gol
La Masía del Barça y Antonio García Valdecasas, presidente de MCM (derecha), en la puerta de los juzgados | Diario Gol

02 de marzo de 2015 (19:38 CET)

El FC Barcelona ha iniciado el desmantelamiento del ataque judicial de MCM, la empresa encargada de la explotación publicitaria de la fachada de la Masía que reclama 99,3 millones de euros al club por incumplimiento de contrato. Los primeros testigos del caso han detallado la escasa rentabilidad del proyecto de la compañía que preside Antonio García Valdecasas, sustentando sus argumentos en tres puntos esenciales: poca visibilidad del soporte, falta de anunciantes y asociación de marcas, es decir, este acuerdo no permite vincular empresas a los activos de la institución azulgrana, sino que se limita a su aparición en los paneles de la residencia de deportistas.

Jordi Moix, directivo y representante legal del Barça en este caso, ha cuestionado la visibilidad de la Masía como foco de explotación comercial. El secretario de la junta, con una amplia experiencia en el sector inmobiliario, ha recordado que las construcciones proyectadas en los alrededores de la Ciudad Deportiva Joan Gamper minimizarán "el impacto visual" del centro de formación Oriol Tort.

Ningún estudio sobre el valor de la fachada

Laurent Colette, director del área comercial del Barça, también ha señalado que la Masía tiene "poca visibilidad". Más firme se ha mostrado Antonio Rossich, ex director general del club que prioriza los números empresariales a las relaciones personales en sus negociaciones: "Hay poca visibilidad desde el coche –la Masía se aprecia desde la autopista—, y todavía hay menos impactos publicitarios". MCM, por su parte, tampoco ha aportado ningún estudio sobre el valor de la fachada.

El vicepresidente económico del Barça, Javier Faus, ha hablado de "triple salto mortal" de MCM para dibujar las dificultades de explotación de la fachada: "Sorprende que no se hayan presentado ofertas, pero pasaron de la venta de la fachada a la asociación de marcas cuando vieron los problemas para atraer anunciantes". Rossich, en la misma línea, ha asegurado que "ningún patrocinador ha estado interesado en pagar más por incluir la Masía como activo publicitario". El ex director general y el directivo han desvelado que siempre tuvieron "dudas" sobre la iniciativa de García Valdecasas, pero que han hecho lo posible para ayudar a la compañía.

Cristales rotos

Colette, asimismo, ha deslizado que el club jamás ha recibido "una propuesta, ni informe de actividad", ha calificado de "muy elevados" los precios fijados por MCM y ha asegurado que el contrato sigue en vigor y expira dentro de un año y medio. La compañía tampoco ha instalado la piel de leds para la proyección de imágenes por la falta de mercado, según el ejecutivo. Moix, muy desubicado delante del juez, ha denunciado una campaña contra el Barça impulsada por el presidente de la empresa demandante, así como el incumplimiento de la cláusula de confidencialidad del acuerdo. El mismo García Valdecasas ha rebajado su optimismo inicial después de la jornada, y ha transmitido cierto cansancio a medida que escuchaba los testimonios.

El Barça está convencido de que ganará el caso. En la primera jornada del jucio, los directivos del club han cuestionado la calidad de la infraestuctura levantada por MCM. La empresa de García Valdecasas instaló una segunda piel de paneles de vidrio en la fachada que suponen un riesgo para los residentes. Algunos cristales se han roto con los cambios de temperatura. "No tenían experiencia en el sector, ni conocimiento en este tipo de negocios", ha denunciado Rossich, equipado con una mochila repleta de documentos sobre el caso. Únicamente el expresidente Joan Laporta, después de montar otro espectáculo, y el ex director general Joan Oliver han defendido las supuestas bonanzas del acuerdo.

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