El Grupo Godó afila el hacha de guerra contra Guardiola

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El entrenador del Bayern afronta el partido frente al FC Barcelona entre critícas y reproches de algunos medios de comunicación

El Conde de Godó y Màrius Carol han liderado una línea editorial muy dura contra Pep Guardiola.

05 de mayo de 2015 (23:50 CET)

La animadversión viene de lejos, de cuando Pep Guardiola era aún futbolista del FC Barcelona. Ahora, con el enfrentamiento de Champions a la vuelta de la esquina, el Grupo Godó, con Mundo Deportivo a la cabeza, ha encontrado una oportunidad de oro para desprestigiar y arremeter contra el actual técnico del Bayern de Múnich. Un ídolo en el Camp Nou impulsado por Joan Laporta que acabó su periplo a la greña con Sandro Rosell, un presidente entregado al grupo periodístico.

Desde que el pasado 24 de abril el sorteo de la UEFA emparejara al FC Barcelona y al Bayern de Múnich, los opinadores han dirigido sus iras contra Pep desde Avinguda Diagonal 477. "Intimidador con el colectivo arbitral, "aburrido" o "agobiante para los futbolistas" han sido algunos de los comentarios que le han dedicado reputados columnistas de las diferentes rotativas. La línea editorial es clara, ser duros con Guardiola.

Godó y Zeta, diferentes criterios

Además, desde las distintas publicaciones del grupo se ha alimentado la teoría de la existencia de mala sintonía entre el de Santpedor y sus antiguos futbolistas. "Fue una relación que empezó bien y se acabó enfriando. La continuidad de Tito y la lealtad hacia él acabaron quebrando lo que un día llegó a ser un nexo fuerte y bastante estable. Consecuencia de hechos posteriores -no estrictamente futbolísticos- y de las noticias cruzadas en el universo formado por los jugadores y su ex entrenador lo que ha quedado, por más que todos pretendan aparentar otra cosa, es una notable animosidad", publicaba Mundo Deportivo el pasado domingo.

En el bando contrario se sitúa el Grupo Zeta. Martí Perarnau, el autor del libro 'Herr Pep' y guardiolista declarado, se ha encargado de escribir sobre el partido en las páginas de SPORT y El Periódico. Además, durante toda la estancia de Guardiola en Alemania ha mostrado una enfoque más amable con el técnico. Sin embargo, no pasó desapercibido la portada del diario deportivo tras el plantón del técnico a la prensa catalana: 'Pep se pone nervioso'.

El origen del conflicto

Las relaciones entre el Grupo Godó y Guardiola vivieron un capítulo muy tenso en 1997. Un año después del despido de Johan Cruyff, y a la espera de Louis van Gaal, el entonces futbolista del Barça amenazó con abandonar el club al no alcanzar un acuerdo con la junta directiva que presidía Josep Lluís Núñez para renovar su contrato. Josep Maria Orobitg, representante de Pep, incluso alcanzó un acuerdo con el Parma.

Las negociaciones entre el entorno de Núñez y Guardiola fueron muy crispadas. Hubo mucho juego sucio y el grupo mediático se posicionó a favor de los dirigentes. Desde la directiva del Barça incluso se filtró que el centrocampista padecía una grave enfermedad y sembró dudas sobre su orientación sexual, algo que los diferentes medios se encargaron de recoger. La polémica coincidió con las elecciones a la presidencia del club en las que el empresario constructor derrotó a Ángel Fernández. Para evitar problemas en las urnas, Núñez renovó a Guardiola, que abandonó la entidad en 2001. Entonces, Joan Gaspart era el presidente del Barcelona.

El positivo por nandrolona

Los ataques continuaron tras la marcha del '4'. En su paso por el Brescia italiano, las rotativas hicieron sangre con el positivo por nandrolona de Pep. Las portadas y los artículos de opinión tacharon de fraude y mentira al antiguo ídolo azulgrana.

Las hostilidades se calmaron con los éxitos deportivos del Barça con Guardiola como entrenador del primer equipo. Pero los inicios no fueron fáciles. Un alto cargo del Grupo Godó calificó de "becario" al actual entrenador del Bayern cuando fue el elegido para sustituir a Frank Rijkaard. En La Vanguardia y, sobre todo, en Mundo Deportivo su apuesta era José Mourinho. Con los éxitos llegó una tregua que se rompió cuando Guardiola finiquitó su ciclo como técnico barcelonista.