El 'gran robo' de la historia de la Fórmula 1 ya es tricampeón mundial

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Sebastian Vettel pasó en 2007 de BMW a Toro Rosso sin coste alguno

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25 de noviembre de 2012 (20:26 CET)

Octubre de 2005. Apenas dos días después de que Fernando Alonso se convirtiese en el campeón del mundo de Fórmula 1 más joven de todos los tiempos, el circuito de Jerez era testigo de un hecho que se puede tildar ya de histórico. A la temprana edad de 18 años, dos meses y 24 días, un joven piloto alemán se subía por primera vez a un monoplaza de Fórmula 1.

Fue un paso adelante más en la progresión meteórica de un tal Sebastian Vettel, a quien Michael Schumacher proclamó entonces como su heredero antes de que su hombre de confianza, Gerhard Noack, se convirtiese en su principal promotor. Siete años después, con tres títulos mundiales en su palmarés con solo 25 años, el piloto de Neppenheim no solo ha confirmado los presagios del 'Kaiser' sino que sigue amenazando seriamente con pulverizar todos sus récords.

Una ascensión meteórica

Después de sus victorias en el campeonato alemán júnior (como miembro del Red Bull Junior Team) y en el Europeo de karts, Vettel pasó a la Fórmula BMW, donde en su estreno logró el subcampeonato. Un presagio de lo que sucedió a la temporada siguiente, cuando sus 387 puntos de 400 posibles, 18 victorias y 14 poles en 20 carreras pulverizaron todos los registros y confi rmaron lo que muchos vaticinaban: el nacimiento de un nuevo genio del volante. En 2005, antes del estreno en Jerez al volante de un Williams-BMW FW 27, el alemán siguió dando muestras de sus cualidades en la Formula 3 EuroSeries, donde fue el novato del año e inquietó en muchas pruebas el insultante dominio de un Lewis Hamilton, que se coronó ganando 15 de las 20 carreras disputadas.

Sin embargo, y después de firmar sus primeros contratos de patrocinio con BMW y Red Bull, Vettel había demostrado que podía subirse a un Fórmula 1. Y en Jerez, a pesar de los problemas de motor de su monoplaza, completó 25 giros a un ritmo tres segundos más lento que el del piloto oficial de la escudería de Grove, su hoy compañero de equipo Mark Webber. Las buenas sensaciones causadas le bastaron para convertirse en piloto de pruebas de BMW-Sauber al año siguiente, compaginando los tests con la temporada en las F3 EuroSeries, de la que fue subcampeón. El ascenso vertiginoso del alemán seguía su curso y tras llegar a firmar el mejor tiempo en las tandas libres de los GP de Italia y Turquía, en 2007 debuta de forma oficial con BMW tras el espectacular accidente de Robert Kubica en Canadá. Fue en el emblemático circuito de Indianápolis, donde firmó un meritorio séptimo puesto. Tenía 19 años y 349 días y se convirtió en el más piloto más joven de la historia en puntuar.

La generosidad de BMW-Sauber

La reaparición de Kubica a la carrera siguiente volvió a relegar a Vettel a la mera condición de probador. Sin embargo, y en una maniobra sutil, pero que ha marcado la historia reciente del automovilismo, Red Bull volvió a lanzar sus redes sobre un piloto que nunca había dejado de pertenecer a su estructura. En una jugada maestra, y a través de su segundo equipo, Toro Rosso, Helmut Marko despide a Scott Speed y logra que BMW les ceda a Vettel, primero para el GP de Hungría y después para toda la temporada 2008, en la que consiguió su primera victoria, aquel inolvidable triunfo en Monza, que le acabó de abrir las puertas de Red Bull en 2009 tras la retirada de David Coulthard.

"Sebastian, nuestro piloto de pruebas y de reserva, ha realizado un valioso trabajo para nosotros. Cuando sustituyó a Robert Kubica en el GP de EE.UU hizo historia al convertirse en el debutante más joven que ha conseguido un punto en el Mundial", explicó Mario Theissen, director deportivo BMW justificando la decisión de dejar escapar semenjante talento. "Sin embargo, la normativa de pruebas actual no le ofrece apenas posibilidades de competir para nosotros. Toro Rosso le ha ofrecido subirse a bordo de uno de sus monoplazas. Hemos patrocinado y entrenado a Sebastian durante varios años y poner trabas a su carrera iría en contra de nuestro concepto de promoción de talentos", indicó. Un gesto generoso, para algunos incomprensible de Theissen, que pudo cambiar la historia de BMW y que seguramente en Red Bull jamás se cansarán de agradecer.

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