El futuro del Espanyol

Coincidiremos todos que más allá de los callos, uno de mis platos favoritos que incluso me ha llevado a crear un grupo en Facebook, la cocina nos brinda oportunidades de degustar grandes platos y hacerlo en grandes restaurantes, o al menos en restaurantes en los que sabemos que hay un buen producto y lo que nos ofrecen nos da plenas garantías de disfrutar en la mesa.

 Desde hace unos días los aficionados espanyolistas estamos expectantes ante la posibilidad de comer cada día en el mejor de los restaurantes y en degustar los mejores platos. La expectativa se ha generado a partir de la llegada del nuevo accionista mayoritario.

Tenemos grandes expectativas y grandes ilusiones. Soñamos con lo mejor, con ser un equipo ganador, ilusionante, que no se deje llevar por los altibajos, con un proyecto sólido, riguroso, de largo plazo. Incluso en Genética Perica (grupo de oposición al actual consejo de administración), que han recibido con buenos ojos la llegada del nuevo accionista se han puesto a su disposición y le han deseado larga vida.

Y se trata de eso. De tener larga vida. Un proyecto no se construye en dos días, ni en tres semanas. Hay muchos flecos que cerrar y que trabajar. Hay muchos matices que deberán ser atacados en las diferentes reuniones que a buen seguro se van a producir en las próximas semanas. Y llegarán después las decisiones. Las decepciones para más de uno, y las ilusiones para muchos otros.

Mientras tanto hay que gestionar el presente. Y ese presente nos dice que tenemos por delante un reto deportivo que superar. Es el reto de la estabilidad, de la continuidad, y de la fiabilidad. Hasta ahora hemos visto un equipo que ha hecho grandes partidos (Valencia), partidos de prisión (Granada) o partidos aceptables con resultado injusto (Bilbao). No sabemos a ciencia cierta qué equipo vamos a ver en el siguiente encuentro.

Desde mi punto de vista la gestión de las emociones es la asignatura más importante que debe a afrontar el cuerpo técnico, porque deportivamente han demostrado lo mejor que pueden dar y lo peor. Y vamos a dejarnos de criticar por criticar y de destruir por destruir cuando haya un mal resultado.