El fútbol se impone a la política en la victoria del Barça ante el Madrid (2-1) en el Camp Nou

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Los cánticos a favor de las estrellas barcelonistas dejan en un segundo plano las reivindicaciones territoriales

Lluís Regàs

Mosaico que desplegó la afición del Barça antes del partido contra el Real Madrid en el Camp Nou / Lluís Regàs
Mosaico que desplegó la afición del Barça antes del partido contra el Real Madrid en el Camp Nou / Lluís Regàs

22 de marzo de 2015 (23:48 CET)

El fútbol se impuso a la política en el clásico. En un Camp Nou festivo pero menos reivindicativo que en los últimos años, el Barça derrotó al Real Madrid (2-1) y se escapa en la Liga. Los gritos a favor de la independencia de Cataluña quedaron apagados por los cánticos a Messi, Neymar y Luis Suárez, síntoma de normalidad en uno de los acontecimientos deportivos más globales. Artur Mas, presidente de la Generalitat, María de los Llanos de Luna, delegada del Gobierno en Cataluña, Xavier Trias, alcalde de Barcelona, y Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, convivieron en el palco presidencial.

Barça y Madrid revivieron su eterna rivalidad en un partido con mucha tralla, pero sin desmanes en el campo ni en la grada. Por primera vez en muchos años, no hubo insultos al Real Madrid y toda la tensión fue deportiva. En los clásicos cada vez hay más turistas en las gradas y todos los focos están pendientes de Leo Messi y Cristiano Ronaldo, dos futbolistas que cobran unos 40 millones de euros anuales y que generan mucho dinero. Ellos son las grandes estrellas del negocio. Sus equipos ingresan más de 500 millones por temporada. Más que nadie.

Mosaico y pancartas

El Camp Nou, epicentro del deporte mundial durante dos horas, se llenó por primera vez en esta temporada con más de 98.000 espectadores que desplegaron un espectacular mosaico con los colores del Barça y de la senyera. En el fondo norte, apareció  una de las dos pancartas con contenido político, con el lema "Catalonia is not Spain" instantes antes de que comenzara el partido. Fue recibida con indiferencia. Los flashes de los móviles enfocaban a los futbolistas.

La afición del Barça también gritó a favor de la independencia de Cataluña en el minuto 17 y 14 segundos, pero fue una explosión breve, alterada si acaso por otra pancarta que pedía "Basta de ataques al deporte y a Cataluña", en referencia a la nueva normativa del Gobierno español. Fueron los únicos instantes en los que la política se coló en un partido que presenciaron unos 400 millones de espectadores de todo el mundo y que cubrieron más de 800 periodistas, técnicos y fotógrafos.

Ancelotti y Bartomeu

El Barça-Madrid de este domingo tendrá efectos colaterales a corto plazo. En el Bernabéu se debatirá mucho sobre la falta de pegada del equipo y sobre Ancelotti, pero su propuesta futbolística mereció mejor premio durante muchos minutos. En Barcelona, Josep Maria Bartomeu y su junta directiva esperan una jornada más plácida después de tantos y tantos líos. El clásico, para algunos, lo cura todo.