El fútbol no es para garrulos

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El deporte rey se sofistica a través de innumerables iniciativas editoriales y audiovisuales

La oferta deportiva en el mundo editorial se ha disparado en los últimos años | Carles Huguet

21 de marzo de 2015 (23:00 CET)

Tradicionalmente el fútbol fue considerado por muchos como el opio del pueblo. Pan y circo, que dirían en el Imperio romano, para mantener entretenida a la turba mientras los intelectuales disfrutaban de un ocio más sofisticado. Una distracción para garrulos. Sin embargo, de unos años hacia aquí, la tendencia ha cambiado. El deporte rey se ha cultivado, y se han explorado los dilemas y los sentimientos que emanan del balompié a través de la literatura, el cine o el propio periodismo.

Sería injusto ignorar los antecedentes, los abuelos del actual boom cultural. Pocos del Estado español, es cierto. En la esfera catalana, sobresale el nombre de Manuel Vázquez Montalbán. El barcelonés fue clave en la creación de la identidad catalanista del FC Barcelona; "el ejército desarmado de Cataluña", decía. Manolo reivindicó la posibilidad de hablar de fútbol en ciertos ambientes de la mano de escritores como Javier Marías o Manuel Alcántara.

El mapa latinoamericano sí que es más denso. El periodismo del continente se interesó por el deporte y no consideró a sus cronistas profesionales de segunda. Plumas de la talla de Juan Villoro, Martín Caparrós, Eduardo Galeano, los cuentos del rosarino Roberto Fontanarrosa o las intervenciones de Jorge Valdano llevan el sello narrativo. El exfutbolista argentino, además, sirvió de nexo con la información deportiva española, tradicionalmente más zafia. Elevó el nivel del discurso, sobre todo en sus intervenciones radiofónicas, y acercó al gran público de la península una manera de ver el fútbol hasta el momento inusual.

Un boom desde hace tres o cuatro años

Son los nietos de estos nombres los que hoy protagonizan la explosión del nuevo fútbol. Periodistas como Ramon Besa o Santiago Segurola han ejercido de transmisores del movimiento, y hoy son cronistas que rondan entre la treintena y los cuarenta quienes lideran el movimiento. Muchas veces afectados por los EREs de los grandes medios "esta generación se sacude la comodidad de la redacción y aporta aire fresco", resume Álvaro Llora, de la editorial Libros del KO.

La corriente nace en el momento adecuado. Y el panorama editorial se llena de pequeñas firmas que apuestan por este nuevo enfoque del deporte. Llorca, en parte, culpa de este éxito a Josep Guardiola. "Fue como una estrella de la Super Pop para intelectuales, todos querían acercarse a esto del fútbol", bromea. El público al que se dirigen, joven, es la primera generación que ha tenido acceso a una educación a precios razonables. 

Las fuentes de las bebió la industria fueron sobre todo anglosajonas. Empezar a soltar nombres de referentes sería convertir el scroll en una miniatura. "Gay Talese, Simon Kuper, Jonathan Wilson, George Clinton, una infinidad", enumera Eduard Sancho, de la editorial Contra.

Editores independientes

Además, demostraron la posibilidad de ser viables sin un gran grupo detrás. "En España había la percepción de que los libros deportivos no vendían", cuenta Sancho. Hoy, Pedaleando en la oscuridad, de Ediciones Contra, ha vendido más de 7.000 ejemplares, y la colección Hooligans ilustrados, de Libros del KO, unos 3.000 de media.

El nombre de una cabecera aparece en todas las conversaciones con editores, autores y gente de este submundo: El de la revista Panenka. La publicación se fundó en 2011 y "ya había la sensación de estar rompiendo con una manera de hacer las cosas, inspirados en cosas que veíamos fuera", reconoce Toni Padilla, uno de sus creadores. Desde entonces no han parado de crecer, empujados por otras iniciativas como Libero, su competencia.

Sin embargo, y si bien el periodismo goza de buena salud, la ficción deportiva aún es territorio comanche. "Hace falta un referente, que alguien se atreva, es el siguiente paso. La ficción es el siguiente paso", apunta Sancho, de Contra.

El cine, en las mismas

El séptimo arte sigue la estela de la literatura. El director David Trueba resume que el fútbol y el cine son un matrimonio mal avenido porque "el fútbol son 11 contra 11 y el cine necesita héroes individuales. Además, recrear la tensión que se vive en un partido es muy complicado". No hay grandes películas sobre el deporte rey, más allá de Evasión y victoria, más apetecible por el elenco de estrellas que aparece que por el propio film.

Sí goza de buena salud el documental deportivo. Desde hace dos años se organiza en Barcelona el Offside Festival, con las mejores proyecciones realizadas durante la última temporada. Aún no son rentables pero en la última edición superaron los 1.000 asistentes. El director, Oriol Rodríguez, cuenta que otra vez fueron las influencias extranjeras las que le llevaron a iniciar este camino. "Cayó en mis manos Once in a lifetime, sobre el New York Cosmos. Quedé prendado, empecé a investigar y de allí nació todo". Retratar lo que sucede alrededor del césped acostumbra a ser más interesante que el propio juego.

La industria está ahora en su máximo esplendor. Se publican una gran cantidad de libros, las publicaciones abundan y en las televisiones y las radios el producto es fácil de encontrar. Todos reconocen  que hay una masificación, pero no les preocupa. "Es cierto que se han relajado los filtros, pero lo importante era romper la barrera". Ahora es trabajo del consumidor elegir un producto de calidad.