El fútbol europeo, en alerta roja por el auge de la violencia

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España, Turquía, Rusia, Italia, Francia, Alemania y Holanda, entre otros países, viven la mayor oleada de sangre de los últimos años

Gerard Mateo

Los jugadores de Montenegro y Rusia se enfrentan en el campo en un partido marcado por la violencia en las gradas
Los jugadores de Montenegro y Rusia se enfrentan en el campo en un partido marcado por la violencia en las gradas

09 de abril de 2015 (23:54 CET)

El fútbol europeo vive uno de los momentos más convulsos que se recuerdan, ilustrado con el auge de la violencia dentro y fuera de los estadios. Las consecuencias de la crisis económica han tensado las cuerdas entre aficiones de ideologías diferentes y han desembocado en episodios de insultos, amenazas y muertes. La violencia ultra vuelve a ser un peligro.Turquía, Rusia, España, Alemania, Francia e Italia son algunos de los países en alerta roja.

Turquía y Grecia. Los organismos turcos han suspendido una jornada de la Süper Lig y la Copa por el atentado que sufrió el Fenerbahçe el último fin de semana. Dos personas dispararon contra el autobús del equipo, hirieron de bala al conductor y estuvieron a punto de causar una tragedia inimaginable. Hace un mes fue Syriza, el rompedor Gobierno griego elegido por el descontento popular, el que paró el fútbol por tiempo indefinido por los enfrentamientos entre radicales de Olympiakos, históricamente el equipo del pueblo, y Panathinaikos, el club de las clases pudientes, y hasta la aprobación e implantación de nuevas medidas de seguridad.

España. El fútbol mediterráneo ha vivido dos episodios sanguinarios en los últimos meses. La muerte más mediática en España se produjo en noviembre. Jimmy Romero, integrante de los Riazor Blues, grupo de extrema izquierda, fue asesinado por algunos simpatizantes del Frente Atlético, de extrema derecha, horas antes del Atlético-Deportivo. El partido y la jornada se disputaron, pero esta escena provocó un cambio de rumbo. La Liga, en alianza con la Policía, endureció las medidas de seguridad y comenzó a perseguir los focos violentos desde los insultos a los futbolistas.

Italia. La última final de la Copa de Italia, que enfrentó a Nápoles y Fiorentina en el Estadio Olímpico de Roma, también estuvo manchada de sangre. Un ultra giallorossi disparó contra un seguidor azzurro en una reyerta. El joven murió en el hospital. Nadie suspendió el partido. El equipo pudo dedicarle la victoria. Las aficiones de Roma y Nápoles protagonizan una de las rivalidades más viscerales del calcio. Italia, además, vive sumida en la polémica por la convocatoria de oriundos para la Selección, un hecho que refleja el clima de tensión del mapa europeo acrecentado por la crisis.

Holanda. Holanda ha sido testigo de comportamientos radicales en los últimos meses. Varios hinchas del Feyenoord se enfrentaron a la Policía en Roma antes de un partido de la Europa League, en febrero. En la vuelta, el colegiado suspendió el encuentro unos instantes después de que la hinchada de Rotterdam lanzase un plátano gigante al futbolista rival Gervinho.

Alemania y Francia. Tampoco se libran de la violencia en el rezagado fútbol galo, ni en el recto balompié alemán. El autobús del Bayern ha aparecido con pintadas referidas al club y a los jugadores en tonos ofensivos ("Hijos de puta"). En Francia, un aficionado rompió una de las lunas del vehículo del PSG con una bola de golf, justo en la zona en la que se sentaba Zlatan Ibrahimovic. El ex jugador del Barça arrastra la polémica consigo tras decir que trabaja en "un país de mierda". El fútbol francés ha vivido episodios dantescos en los últimos años a raíz de la mezcla étnica de sus internacionales. La extrema derecha culpa a la inmigración de la situación que atraviesa el país.

Serbia y Albania. Ni siquiera los partidos de Selecciones están a salvo. El Serbia-Albania, correspondiente a la fase clasificatoria para la Eurocopa de 2016, terminó antes de tiempo por la irrupción de un dron en el estadio con la bandera de la Gran Albania. La escena desencadenó en un conflicto político en el campo y en la grada. Los dos países están en tensión por Kosovo, ex provincia Serbia de mayoría albanesa, perseguida, que declaró la independencia en 2008.

Montenegro y Rusia. El último escándalo también se ha producido en la fase de clasificación para la Euro de Francia-16. El colegiado decretó la suspensión del Montenegro-Rusia por la violencia de algunos ultras locales, que lanzaron una bengala al portero rival y sillas contra los aficionados visitantes, entre otros incidentes.