El Espanyol ya se quiere a sí mismo

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Los de Aguirre se imponen al Levante (3-2) y encadenan su octavo partido sin perder en nueve jornadas

Sergio García celebra el gol de la victoria Espanyol contra el Celta | EFE

02 de febrero de 2013 (22:52 CET)

El descenso ya comienza a ser una pesadilla lejana. Con el paréntesis del lunar del derby, el Espanyol ha encadenado de la mano de Javier Aguirre su octavo partido sin perder en nueve jornadas. Una racha que se prolongó  este sábado con un triunfo de prestigio en Cornellà-El Prat frente a todo un Levante, que buscó el empate hasta el último instante.

Con el regreso de Mattioni como gran novedad del once tras su larga ausencia por lesión y la entrada de Longo por Stuani (con la consecuente reubicación de Sergio García por banda derecha), los de Aguirre controlaron la situación en una primera mitad en la que los ‘granotas' tan solo inquietaron  el marco defendido por Casilla en una ocasión de Martins que salvó bajo palos Héctor Moreno.

Eléctrico Sergio García

Tras el susto inicial, el partido fue cayendo del bando local. Y de tanto buscarlo, el gol llegó cuándo y cómo menos se esperaba, en forma de autogol de Iborra a la salida de un  córner. La caprichosa carambola en el área pequeña con David Navarro y el mediocentro azulgrana condenaba y obligaba a los de Juan Ignacio Martínez a mostrar algo más en la reanudación.

Y apenas en dos minutos, el Levante logró su objetivo, al aprovechar Rubén un mal despeje de Colotto. Pero este Espanyol ya no es aquel equipo que se descompone al mínimo contratiempo. Y gracias a la testiculina imprimida por ‘el Vasco', la botella ahora como mínimo sigue estando medio llena en Cornellà-El Prat. A través de dos chispazos, con Sergio García como protagonista, los blanquiazules encarrilaron el triunfo a 20 minutos del final, merced a los goles casi consecutivos de Stuani del propio Sergio García. Finalmente, el gol postrero de Martins (se lo merecía el nigeriano) inquietó minimamente  a la parroquia blanquiazul, que pudo disfrutar al final de una gran victoria. De esas que eleva la autoestima 

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