El Espanyol sufre para ganar al Celta y escapar al descenso

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Los de Aguirre supieron tirar de eficacia y rentabilizar el solitario gol de Sergio García para dejar los tres puntos en casa

Sergio García celebra el gol de la victoria Espanyol contra el Celta | EFE

12 de enero de 2013 (20:20 CET)

Javier Aguirre está cumpliendo con lo que prometió cuando Joan Collet lo presentó como nuevo entrenador del Espanyol. Sin realizar un juego brillante, el cuadro blanquiazul está mostrando su versión más eficaz y, contra el Celta hizo gala de ella para asegurar tres puntos muy importantes. Con exceso de sufrimiento, sí, pero el Espanyol hizo todos los méritos para ganar y, lo más importante, Cornellà-El Prat empieza a ser el fortín de las temporadas anteriores. Con esta victoria, el cuadro 'perico' sale provisionalmente de los puestos de descenso. 

En unos primeros minutos del partido que fueron de tanteo, tanto el Espanyol como el Celta tuvieron acercamientos peligrosos a las áreas rivales. El conjunto de Paco Herrera peleó por hacerse con el control del partido, y conseguía mantener la posesión de balón (42% para los locales, 58% para el Celta) mientras el Espanyol ofrecía alguna que otra duda. Sin embargo, los de Aguirre hicieron una lectura perfecta del partido, y supieron subir líneas en la medida justa para efectuar una presión muy eficaz sobre la salida de balón del Celta.

La presión espanyolista fue una de las claves del duelo. En el minuto 20, un robo de balón propició una clara ocasión que Verdú mandó a las nubes incomprensiblemente. Solo tres minutos después, Javi López robaba otro balón y lo servía a Christian Stuani, que hizo un partido para la memoria 'perica'. El uruguayo lo subió perfectamente por banda derecha y puso un centro medido al centro del área que Sergio García simplemente tuvo que empujar al fondo de las mallas (m. 23). Ello propició el mejor momento de juego del Espanyol, que sin necesidad de monopolizar el balón, pero con un gran juego de bandas –Capdevila también mostró su mejor versión-- se hizo amo y señor del encuentro hasta el término de la primera parte.

Ansiedad final por la falta de gol

La segunda mitad fue más de lo mismo, pero las sensaciones fueron muy diferentes. El Espanyol creó ocasiones de peligro durante todo el segundo tiempo, forzó varios córners y supo anular al Celta. Sin embargo, el gol no llegaba. Transcurrían los minutos, y el Espanyol chocaba una y otra vez contra Javi Varas. Aunque, más que mérito del portero sevillano, fue demérito del cuadro blanquiazul. Todo lo bien que conseguían jugar los pupilos del 'Vasco' Aguirre, se traducía en errores en los metros finales. Subía la tensión, y cuando Iago Aspas se acercaba a la portería de Kiko Casilla, el estadio de Cornellà-El Prat –con 20.723 espectadores– enmudecía. Un guión que no se modificó en ningún momento.

La hinchada y la plantilla estallaron de júbilo cuando el colegiado señaló el término del choque. Después de llevar toda la temporada a ras de segunda, y de muchos partidos que se ganaban por la mínima y se escapaban en los instantes finales, la victoria contra el Celta supuso una inyección de moral total. Necesaria, después de la abultada derrota contra el Barça en el Camp Nou la semana pasada. Importante, por ser el segundo triunfo consecutivo en casa –algo que todavía no se había dado esta temporada–. Y, sobre todo, vital por hacer realidad la salida de los puestos de descenso, objetivo prioritario de Aguirre cuando aterrizó en Cornellà-El Prat. El 'Vasco' no viene para maravillar con su fútbol, sino para conseguir resultados. De momento, está cumpliendo.

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