El Espanyol sufre otra recaída

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El equipo de Pochettino se estrella ante el colista Osasuna y sigue instalado en la zona de descenso

Cejudo es felicitado tras marcar el primer gol de Osasuna en Cornellà-El Prat / EFE

10 de noviembre de 2012 (20:40 CET)

El Espanyol había experimentado una notable mejoría durante octubre. El equipo había salido de la UVI y su afición, decepcionada con el equipo y el consejo de administración desde hace meses, suspiraba este sábado por una victoria contundente, incluso una goleada, ante Osasuna. Pero el día que podía escapar de las plazas de descenso, el grupo de Pochettino se dio un tortazo ante el colista de Primera División. Perdió el Espanyol (0-3) y gran parte de su hinchada abandonó Cornellà-El Prat antes de que acabara la función. Quienes aguantaron hasta el final arremetieron contra todos en un final bochornoso.

El Espanyolismo está harto de muchas cosas. De un consejo de administración incapaz de gestionar el club, de las trifulcas internas entre los aspirantes a presidir una entidad atormentada por su enorme deuda, de algunas decisiones poco diplomáticas de Pochettino y de una plantilla sin carácter. Hoy, el Espanyol es una ruina. Es un equipo desestructurado, con pocas dosis de calidad y, una vez más, precisará su especial instinto de supervivencia para continuar en Primera División, porque nadie parece saber la fórmula para sanar a un paciente que ha sufrido demasiadas recaídas.

Más vida para Mendilibar

Osasuna, en una situación todavía más crítica que el Espanyol, encaró el partido con la máxima tensión y el gol de Cejudo (m. 22) tuvo una efecto revitalizante para un equipo que, un año más, ha tenido que reinventarse tras la marcha de sus futbolistas más preciados, como Raúl García. Mendilibar, el mismo técnico que clasificó a Osasuna en una meritoria séptima plaza hace unos meses, parecía sentenciado, pero la victoria rojilla en Cornellà-El Prat prolongará su obra en el Reyno de Navarra.

Osasuna tuvo más carácter y supo sufrir en los momentos más complicados. En los últimos minutos de la primera parte, Stuani y Verdú, el jugador blanquiazul más distinguido, pudieron empatar con sendos remates. En los primeros compases del ssegundo acto, Longo envió un cabezazo al travesaño y Verdú estrelló la pelota en el poste tras una gran acción individual. La resistencia navarra parecía resquebrajarse, pero una pérdida de Verdú marcó el declive local. Kike Sola, muy sutil, marcó (m. 63) un gol de autor tras dos recortes y Manu Onwu (m. 77) agrandó la pesadilla de un Espanyol sin rumbo que necesita una profunda reflexión y, sobre todo, soluciones.

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