El Espanyol se queda tieso

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Pochettino puede ser destituido en plena crisis blanquiazul tras la derrota de su equipo ante un Getafe con mucho más criterio

Mauricio Pochettino, en su etapa como entrenador del Espanyol | EFE

25 de noviembre de 2012 (14:22 CET)

El Espanyol necesita una terapia de choque. No le basta con cambiar de presidente ni, posiblemente, de entrenador. Mauricio Pochettino puede ser destituido, pero la actual agonía blanquiazul se debe a razones mucho más amplias y profundas. El club está fracturado, dirigido por un consejo de administración con poco respaldo popular, y al equipo le falta talento, carácter y experiencia. Los retales adquiridos el pasado verano no han solucionado las graves deficiencias de una plantilla superada por los acontecimientos. Impotente. Derrotada este domingo por un Getafe (0-2) con mucho más criterio y empaque.

El pasado lunes, el Espanyol escogió un nuevo presidente, Joan Collet, en una junta de accionistas esperpéntica y extremadamente tensa. Seis días después, la crisis deportiva se agrava. En ambos casos, el epílogo fue idéntico, bronca para todos y gritos de ¡directiva dimisión! El Espanyol, habituado a encarar situaciones límites, precisará otra vez de su especial instinto de supervivencia para evitar un descenso traumático. La lógica juega en su contra. El pasado, no.

Desdibujado e inoperante

Este domingo, el Getafe castigó la crispación espanyolista. En una primera parte solemne, el cuadro de Luis García golpeó constantemente a un Espanyol desdibujado, inoperante. Demasiado frágil en la contención, el grupo de Pochettino sufrió con cada jugada bien elaborada del Getafe, con los desmarques de Barrada y de Álvaro Vázquez, uno de los futbolistas que mejor simbolizan la actual decadencia blanquiazul, traspasado por tres millones de pesetas al club madrileño. Lafita también fue un incordio para la retaguardia local. Y, por supuesto, Pedro León, un jugador despreciado por Mourinho que es la gran referencia del Getafe. Él, tras una buena acción individual, marcó el primer gol (minuto 17) de un partido que controló muy bien su equipo.

El Espanyol, inseguro, sin ideas, no logró activarse hasta la segunda parte, con las incorporaciones de Javi López y Stuani por Baena y Christian López. Verdú, apagado hasta entonces, emergió con destellos de calidad, como factor dinamizador de un equipo con más voluntad que acierto. Longo, Verdú, Albín y Stuani pudieron aliviar el malestar local, pero erraron en el remate y toparon con un inspirado Moyá. En el último minuto, Moré dio la puntilla a un Espanyol que se quedó tieso. Frustrado. Barruntando soluciones y milagros para escapar de su actual crisis, una de las peores de su historia.

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