El entorno blanco apunta a los españoles como 'topos' del vestuario

stop

Las filtraciones a la prensa enrarecen el ambiente en la Casa Blanca

Sergio Ramos se ejercita en presencia de Mourinho

05 de octubre de 2012 (21:15 CET)

Hace tiempo que los vestuarios de los grandes equipos han dejado de ser el búnker precintado que cualquier técnico desearía. Desde aquel inolvidable "con el pito nos los follamos" pronunciado por el entonces técnico del Real Madrid, Benito Floro, en el Nou Estadi de Lleida, los medios de comunicación no han dejado de tener acceso a informaciones confidenciales para publicarlas posteriormente de una manera más o menos dirigida. Sin embargo, y mientras periodistas y futbolistas sigan manteniendo relaciones de amistad mutua (o incluso sentimentales, como ya empieza a resultar habitual), ningún entrenador del mundo podrá estar tranquilo.

El vestuario del Athletic Club, con la filtración de una charla grabada por algún miembro del equipo, en la que el técnico rojiblanco Marcelo Bielsa cargaba contra sus jugadores tras caer en las finales de la Europa League frente al Atlético y de Copa ante el Barça –"y nosotros estamos arriba de un colectivo riéndonos después de haber perdido una final", llegó a pronunciar el argentino- ha sido la última 'víctima' de una 'moda' que, dando por supuesta la veracidad de las informaciones, tiene como máximo benefactor al lector y aficionado, y como gran perjudicado, en la mayor parte de los casos, al técnico que ve violado el intocable derecho a la privacidad. Aunque en este último caso, haya sido Bielsa curiosamente, quien salga mejor parado de la arenga a los suyos.

A la caza del 'topo' blanco

Desde la llegada de José Mourinho al Santiago Bernabéu, las filtraciones en el Real Madrid llevan dando mucho de qué hablar. Esta semana incluso, hasta el propio Iker Casillas ha tenido que defenderse a través de Twitter (pero sin desmentir nada) de las acusaciones vertidas en un articulo en El Confidencial, donde se acusaba tanto a él como a su pareja, la periodista Sara Carbonero, de haber filtrado a Marca el gesto de Sergio Ramos de vestir por debajo de su camiseta la de su compañero Özil tras la bronca de Mourinho en el descanso del pasado encuentro ante el Deportivo: "Me consideran un chivato. Pues sí, lo soy! Me confieso, soy un chivato! Por cierto, también di el chivatazo en el caso FAISÁN! Y además uno de los chivatazos más grandes de la historia: el del WATERGATE! Jajajaja jajaja!!! Lo que hay que leer".

A pesar de la maestría de Florentino Pérez para conseguir el apoyo a la causa blanca de buena parte de medios públicos y privados de la capital del Estado, resulta imposible que de su balsa de aceite no se escapen algunos hilillos. Con la llegada de Mourinho, y más concretamente desde el despido de Jorge Valdano, el grupo Prisa (especialmente a través de las páginas firmadas por Diego Torres en El País) se ha convertido en el principal azote del portugués. Todo comenzó con "el baño de Red Bull", el artículo en el que se revelaba el enfado del técnico tras enterarse de que uno de los suyos había filtrado a la prensa su alineación para recibir al Barça en el vital encuentro de Liga del 17 de mayo de 2011 (1-1).

Una lista demasiado larga

Desde entonces, ninguna charla subida de tono en el vestuario blanco ha dejado de ser taquigrafiada por los medios o periodistas no tan afines a la causa mourinhista como a Florentino le gustaría: el 'caso Pedro León', la llamada de Casillas a Xavi, el cisma entre Iker y Cristiano...

Este mismo viernes, otro periodista con una trayectoria impecable como José Félix Díaz narraba con pelos y señales lo ocurrido en el ya famoso descanso frente al Deportivo. La pregunta del millón que se hace el entorno madridista es: "¿Pero quién es el topo o los topos?". El sector español de la plantilla, liderado por Iker Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso encabeza las sospechas, de las que no se libra ni Gonzalo Higuaín (a pesar de haber renovado el pasado verano) o el mismísimo delegado, Miguel Porlan 'Chendo'. Pesos demasiado pesados en la plantilla como para que pasen a engrosar la lista de víctimas del portugués que encabezan Jorge Valdano o Zinedine Zidane. Porque apartar a un asesor o echar a un director deportivo es una cosa. Y desprenderse de un emblema nacional, campeón del mundo con España, otra bien diferente.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad