El elevado precio del renacer de los Sonics

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El coste del cambio de ciudad en una franquicia profesional en EE.UU. puede rondar entre los 700 y los 1.200 millones de euros

Aficionados de los Sonics lamentan la marcha de la franquicia a Oklahoma en 2008

11 de enero de 2013 (19:54 CET)

¿Se imaginan que en un futuro no muy lejano un emir catarí trasladase el Barça a Doha? ¿O que un magnate chino hiciese lo propio con al Real Madrid en Hong Kong? A que no. Pues bien, en la meca del capitalismo no hay lugar para los románticos. Idealizadas como el culmen del profesionalismo, las grandes ligas estadounidenses se nutren en múltiples ocasiones de normas sorprendentes e incomprensibles al este lado del Atlántico y que en apenas cuestión de segundos pueden dar al traste con los sentimientos ya no solo de sus protagonistas, sino también de miles de aficionados.

Más allá de los intercambios fulminantes –a los que estamos ya tan acostumbrados gracias a Pau Gasol- en los que los jugadores implicados pueden verse en cuestión de segundos haciendo las maletas y pasando de un equipo con aspiraciones al peor de la liga sin opción alguna al pataleo, los cambios de ciudad de una franquicia esconden un drama que puede afectar a una ciudad o incluso a un estado enteros. En nuestro país, la afición del extinto Ciudad de Murcia también podría dar su opinión al respecto, después de haber sufrido en su momento el traslado de su equipo a Granada, donde el equipo murciano se mutó en el Granada 74.

Los Sonics volverán a Seattle

En Estados Unidos, esta práctica resulta mucho más habitual. Es el caso de los desaparecidos Sonics de Seattle. Desde su venta en 2006 y posterior traslado a Oklahoma City en 2008, miles de ciudadanos del estado de Washington han luchado no solo para preservar el nombre del equipo de sus amores, sino también presionado a empresarios e instituciones para poder volver a disfrutar de la NBA en su ciudad. Un sueño que después de lo ocurrido esta semana parece tener visos de hacerse realidad, después de que los propietarios de Sacramento Kings, hiciesen efectiva la venta de la franquicia californiana a un consorcio ubicado en Seattle por unos 375 millones de euros. Esta noticia, unida a la construcción de un nuevo pabellón valorado en otros 375 millones, devolvería a los Sonics a su ciudad, pero con el palmarés limpio puesto que el título conseguido en 1979 por la franquicia original, constaría como parte de la historia de su sucesora, Oklahoma City Thunder.

El cambio de ciudades en franquicias de las grandes ligas profesionales es una práctica que viene realizándose desde su creación. De hecho, en múltiples casos, los equipos pioneros en estas competiciones se veían obligados a emigrar en búsqueda de la sostenibilidad económica. Tal es el caso, que de las 30 franquicias actuales en la NBA tan solo una docena (Celtics, Knicks, Cavaliers, Blazers, Suns, Mavericks, Pacers, Nuggets , Timberwolves, Raptors, Heat y Bobcats) se mantienen en su emplazamiento original.

Los últimos precedentes

De hecho, esta misma temporada, un nuevo equipo, Brooklyn Nets, ha visto la luz después de que sus nuevos propietarios –encabezados por el magnate ruso Mikhail Prokhorov y el rapero Jay-Z- financiasen la construcción de un pabellón en la Gran Manzana, que hizo posible que los los nómadas New Jersey Nets cruzasen el río Hudson para situarse a orillas del East River. El montante total de la operación pudo haber ascendido a más de 900 millones de euros, si sumamos la construcción del nuevo Barclays Arena y la adquisición por parte de Prokhorov del 45% del accionariado de los Nets. Mientras que en el caso de Golden State Warriors, el importe de su traslado en 2017 desde la ciudad de Oakland a la vecina San Francisco podría elevarse hasta más de 1.200 millones, repartidos entre la adquisición de la franquicia por parte de sus nuevos propietarios y la construcción del flamante 'arena' al otro lado de la bahía.

Más barata resultó en 2008 la marcha de los Sonics a Oklahoma City para convertirse en el Thunder. Dos años antes, en julio de 2006, el consorcio Professional Basketball Club había comprado la franquicia por 265 millones al magnate Howard Schulz. Un traslado más que económico teniendo en cuenta que la ciudad de Oklahoma tan solo tuvo que ampliar y modernizar las instalaciones de su Ford Center (hoy Chesapeake Energy Arena) por unos 90 millones de euros. Diferentes precios, alegrías y decepciones entre los que reciben y los que se despiden de unos colores que, al menos en Seattle, tendrán la suerte de volver en cuanto tengan listo su nuevo pabellón.

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