El 'dream team' de Valero Rivera, un equipo eterno

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La mayoría de los jugadores del Barça que encadenó cinco Ligas y cinco Copas de Europa sigue vinculado al balonmano

Los jugadores del Barça celebran un título en su época de mayor esplendor / Archivo

18 de noviembre de 2012 (12:53 CET)

El Barça, mejor equipo de balonmano de toda la historia, encadenó cinco Ligas Asobal y cinco Copas de Europa entre 1996 y 2000. Dirigido por Valero Rivera y liderado en las pistas por Svensson, Barrufet, Masip, Urdangarin y Cavar, entre otros deportistas maravillosos, aquel Barça era una máquina indestructible. Hoy, 12 años después, sus jugadores son reconocidos y admirados en Barcelona y, también, en Alemania, Hungría y Croacia, países en los que interpretaron su mejor repertorio. La suya es la leyenda del dream team, un grupo especial con sus discrepancias internas que lo ganó todo. "Menos Urdangarin, casi todos seguimos vinculados al balonmano", comenta, en un tono muy distendido, Andrei Xepkin, ex pívot azulgrana de 2.10 metros que triunfó en el Palau tras no ser valorado en Valencia.

Rivera es el actual seleccionador español; Masip es el secretario técnico del Barça; O'Callaghan es el gerente del balonmano, el fútbol sala y el hockey patines del club; Barrufet trabaja en los servicios jurídicos de la entidad; Xepkin entrena en las categorías inferiores; Ortega es el actual entrenador del poderoso Veszprem (el equipo de Nagy); Svensson es el segundo entrenador del Rhein-Neckar Löwen, actual líder de la Bundesliga; Garralda dirige al Gudalajara; Guijosa entrenó al Alcobendas y al Toledo, y últimamente sonaba como seleccionador de Irán; Dedu es el presidente de los clubes de Rumanía; y Cavar vive en Croacia... de sus pisos y de la pensión del Gobierno por ser medallista olímpico.

Entrenador muy exigente

"En aquel equipo todos nos respetábamos. No eramos grandes amigos, pero éramos un gran equipo porque entendimos que el interés grupal prevalecía sobre los egos individuales", destaca Barrufet, ex capitán azulgrana y campeón de la Copa de Europa en siete ocasiones. "Aquel Barça tenía la mentalidad y el carácter de Valero Rivera, que se hizo cargo de una sección amateur [1984] y construyó el dream team. Era un entrenador muy exigente, que siempre estaba controlándolo todo", añade el ex portero internacional, quien todavía se emociona cuando recuerda "el cariño de la gente" en su último partido como jugador profesional.

"En el Barça todos sabíamos cuál era nuestro papel y Valero sabía tensionar al equipo. Sin él no hubiéramos ganado tanto porque nos exprimió al máximo ", dice O'Callaghan, posiblemente el mejor actor secundario del balonmano mundial. "Fuimos un equipo innovador. La principal novedad táctica fue la defensa 5-1 y nuestra velocidad. Cambiamos la manera de jugar al balonmano", añade el ex central azulgrana.

"Aquel Barça es recordado por sus títulos y sus remontadas en el Palau. La más impresionante la protagonizamos contra el Veszprem. Perdimos por cinco en Hungría y perdíamos por cinco en casa a falta de 20 minutos. El gol que nos dio la clasificación lo marcamos en el último segundo tras un error de Jordi Fernández, que no siguió las instrucciones de Valero. Él tenía que pasarle a Masip, pero se equivocó y el balón acabó en las manos de Urdangarin, que marcó un gol casi imposible. Aquel día nació el dream team, sentencia O'Callaghan, que ahora debe gestionar los contratos de los jugadores y los horarios de las distintas secciones del Palau.

Más amigos, menos títulos

Masip, ex jugador con mucho talento y carácter, recalca: "Aquel Barça era un equipo especial que siempre creía en la victoria porque sabía resolver las situaciones más críticas. Teníamos una de las plantillas más bajas de Europa, pero sabíamos jugar con mucha velocidad y teníamos la mejor portería de Europa, con Svensson y Barrufet". "En la plantilla había discrepancias y tensiones, pero se silenciaron porque el balonmano no es un deporte muy mediático y todos estábamos al servicio del equipo", agrega el ex jugador del Barça, cuya relación con Valero Rivera se deterioró cuando el técnico le retiró la capitanía: "Era difícil vivir tranquilo con él porque apretaba mucho, pero los éxitos reafirman el trabajo hecho".

"Yo podría tener más amigos, pero el Barça tendría menos títulos. Si no hubiera sido tan exigente, el club no hubiera encadenado cinco Ligas y cinco Copas de Europa", argumenta Valero Rivera, entrenador del Barça desde febrero de 1984 hasta junio de 2004. "La mayoría de los jugadores se formaron en casa y sólo Svennsson y Cavar llegaron como estrellas, porque a Garralda lo fiché lesionado, a Xepkin no lo quería el Valencia y Masip llegó muy joven del Granollers", recuerda el actual seleccionador español. "Como jugador yo no me divertía porque el juego era muy lento. Por eso introduje unas defensas mucho más profundas y una mayor velocidad en el juego, tanto en el ataque posicional como en el contraataque. Además supimos gestionar momentos delicados, como el noviazgo de Urdangarin con la Infanta Cristina. Es muy difícil que alguien pueda superar nuestros éxitos y pueda ganar cinco Copas de Europa consecutivas", concluye el ex técnico azulgrana, conocido como El coleccionista de títulos. Ganó 70.

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