El día que volaron los dientes de Van Gaal

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El periodista Hugo Borst descubre en 'O, Louis' los recovecos de la personalidad del técnico holandés

Portada del libro de Van Gaal escrito por Hugo Borst

16 de noviembre de 2014 (19:22 CET)

En mayo pasado, cuando se barajaba el nombre de Louis van Gaal como nuevo inquilino del banquillo de Old Trafford, un periodista de la BBC le preguntó al entrenador holandés qué sabía del club inglés. Su respuesta fue tan visceral como contundente. "Es una pregunta estúpida, creo. El Manchester United es el club más grande del mundo". Preguntas estúpidas y no tan estúpidas y las respuestas del que fuera técnico del FC Barcelona en dos etapas están en el corazón del libro O, Louis: A la búsqueda de Louis van Gaal, que saldrá a la venta el próximo día 20 en Europa. Hugo Borst, su autor, retrata a un entrenador excepcional que puede ser genial, maleducado e iracundo y al mismo tiempo tierno, adorable y generoso. La obra promete ser todo un superventas. Lo dice el propio Van Gaal en la portada: "Este libro se venderá bien. Todo lo que lleva mi cara se vende bien".

O, Louis descubre los recovecos de la personalidad del técnico holandés. Lo que no parece estar tan claro es si Hugo Borst ha pretendido aportar luz a un personaje con historias escandalosas y encuentros hilarantes, o acabar con él. El internacional marroquí Khalid Sinouh desgrana en el libro una de las anécdotas más elocuentes y significativas del particular carácter de Louis van Gaal (Amsterdam, 1951). El portero coincidió con él en el AZ Alkmaar, en la temporada 2006-07. "En un entrenamiento me gritó con tanta fuerza que su dentadura salió volando", asegura. Aunque ahí no quedó la cosa según Sinouh, actualmente sin equipo: "Recogió los dientes rápidamente, se los metió en la boca y me siguió gritando". A pesar del incidente en 't Lood, el complejo deportivo del AZ, el guardameta asegura que es el "mejor entrenador" que ha conocido nunca, "no tiene un momento de decaimiento".

"Mi esposa y yo nos divertimos mucho en la cama"

La obra revela también pasajes comprometidos de la relación con su segunda mujer, Truus Opmeer, a quien conoció en el Mundial de Estados Unidos y con la que se casó en 2008 en el Algarve portugués, uno de sus refugios favoritos ––la primera, Fernanda, madre de sus dos hijos, falleció en 1994––. "La forma que trata a Truus en público es poco elegante y a veces francamente vergonzosa", afirma Borst. "En compañía de amigos y conocidos, Louis ha hecho comentarios que en nueve de cada diez matrimonios serían motivo de divorcio inmediato", comentan algunos amigos íntimos de la pareja. En 2010, siendo técnico del Bayern de Múnich, acudió con su mujer a un plató de televisión y aseguró para regocijo de los telespectadores alemanes: "Mi esposa y yo nos divertimos mucho en la cama. Ella sabe cómo tratarme y lo hace muy bien", y añadió: "Creo que es importante hacer el amor a menudo". Truus aseguró por su parte: "Es ingenuo y le gusta que lo mimen".

Tras su paso por el Barça, donde se describió a sí mismo como "una madre de una familia numerosa", presume de ser un sumiller acreditado. Aunque según Hugo Borst, "personas que han comido o cenado con Louis dicen que el alcohol no tiene un efecto favorable sobre él".

Pero también existe otro Louis van Gaal más humano, más caritativo, más misericordioso. En agosto de 2006 John Blankenstein, un árbitro holandés que se hizo célebre en su país por ser uno de los primeros deportistas de los Países Bajos en declarase homosexual, agonizaba en La Haya debido a una rara enfermedad del riñón. Cuando se enteró el actual técnico del Manchester United, cogió su coche y se presentó en el hospital para animarlo. Van Gaal y Blankenstein estuvieron horas y horas charlando de fútbol y recordando anécdotas de partidos. John Blankenstein murió tres días después. Tenía 57 años.

A cien metros de su enemigo Koeman en el Algarve

Su enemigo íntimo es Ronald Koeman, otro holandés con ADN Barça, ahora técnico del Southampton. Sus desavenencias se remontan a los tiempos en que Koeman entrenaba al Ajax y Louis era director técnico del conjunto de Amsterdam. Aquella guerra acabó en octubre de 2004 con la destitución, o dimisión, de Van Gaal por discrepancias con la directiva presidida por John Jaakke tras un partido de Champions contra el Maccabi (3-0). Los dos, sin embargo, volverían a reencontrarse tiempo después pero por una razón peculiar. Louis van Gaal se compró una casona en Vale do Lobo, un resort de lujo en el Algarve, a sólo cien metros de la de Koeman. Eso sí, "más grande, mejor y más cara" que la del héroe de Wembley.

O, Louis no dejará indiferente a nadie. Ni siquiera a Louis van Gaal. El mismo del que Uli Hoeness aseguró: "El problema de Van Gaal no es que se crea Dios, sino que cree ser el padre de Dios. Antes de que el mundo existiera, Van Gaal ya estaba allí. Es un buen entrenador de fútbol y ha contribuido en parte a lo que es hoy el Bayern". Aunque él lo tiene muy claro: "Yo soy como soy, tengo mi manera de funcionar. No voy a cambiar y no quiero cambiar". Pero al revés de lo que le dijo un día al periodista Edwin Wilkens, siempre positifo, nunca negatifo.

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