El desaguisado de Rosell con Neymar tampoco cuela en Brasil

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El Barça lleva dos años diciendo que los impuestos que no se pagaron en España fueron depositados ante la hacienda brasileña y su defensa corre peligro

Sandro Rosell, Neymar da Silva seguido por su padre y Josep María Bartomeu, ante la oscuridad de las salas de justicia

25 de septiembre de 2015 (23:31 CET)

El caso Neymar es como el tronco de una gran ceiba, árbol típico de Sudamérica de cuyo grueso y espinoso torso nacen sucesivas ramas plagadas de pinchos. La argucia financiera más hábil y a la vez peligrosa jamás vista en la historia del FC Barcelona se ha convertido en una auténtica espiral de procesos judiciales que dañan la imagen del club en todo el mundo. Un completo desaguisado pensado y ejecutado por la cabeza de Sandro Rosell, el primer presidente imputado de la historia del Barça. Un hombre que se juega una pena de siete años y ocho meses de prisión en España por malfichar a un futbolista.

Desde el club se han hartado a defender con autoridad la operación que significó el fichaje de Neymar Júnior da Silva. Una negociación maestra que supuso birlar a Florentino Pérez la joya de la corona; el futbolista que apunta a ser la próxima gran estrella del fútbol mundial si no se relaja antes. Frases como "lo volveríamos a hacer igual", han salido en incontables ocasiones de los labios del actual presidente del club, Josep María Bartomeu, carne de banquillo de los acusados para quien la fiscalía de la Audiencia Nacional y la abogacía del Estado piden dos años y tres meses de cárcel.

Afirmaciones peligrosas

"Es una cuestión interpretativa, los impuestos se pagaron en Brasil y Hacienda entiende que se debieron pagar en España", es una de las frases que más ha defendido el FC Barcelona en los últimos meses. El motivo de esta divergencia residía en que el club alegaba haber interpretado que los 40 millones que pagó a N&N, la sociedad del padre de Neymar, eran resultantes de un incumplimiento contractual que comportaba una indemnización y debía tributar en Brasil. La Agencia Tributaria, en cambio, sostenía que ese dinero eran rendimientos del trabajo, un salario, y debía ser grabado por el IRPF español.

Jamás se puso en duda que los impuestos se hubiesen pagado en Brasil. Desde el club llegaron a decirlo en más de una ocasión, incluso ante el juez de la Audiencia Nacional que se encargó de instruir la mayor parte de la causa, Pablo Ruz: "Los impuestos los pagó la sociedad de Neymar en Brasil, por eso no tiene sentido que los volvamos a pagar aquí".

¿Defensa desmontada?

La información que llega desde Brasil no es alentadora para ninguna de las partes afectadas. El Tribunal Federal de la Tercera Región acusa al futbolista de cometer un delito de evasión fiscal y ha emitido una orden para que le embarguen 42 millones de euros. Al parecer, Neymar declaró los 40 millones cobrados del Barça –10 (2011), 25 (2013) y 5 (2014)– como beneficios de sus empresas.

Si esta información se llegase a considerar probada –habrá que atenerse a los tiempos de la justicia brasileña y las informaciones que salen en los próximos días– la base argumental del Barça para defender la inocencia del club, de Rosell y de Bartomeu quedaría completamente desmontada. Si se demuestra que los impuestos no fueron pagados ni en Brasil ni en España, las probabilidades de que Bartomeu y, especialmente, Rosell acaben entre rejas subirán enteros.

Antecedentes espinosos

Las espinosas ramas del caso Neymar nacieron en diciembre de 2013 con una querella interpuesta por el socio Jordi Cases por un supuesto delito de apropiación indebida contra Rosell. La Fiscalía de la Audiencia Nacional –tras admitir a trámite la querella, provocando la dimisión de Rosell– amplió los tipos delictivos a un delito contra Hacienda cometido por el FC Barcelona como persona jurídica, del que debía responder también Rosell en su calidad de principal representante del club.

En febrero de 2015 la causa se amplió al nuevo presidente heredero de Rosell, su amigo Bartomeu, por el impago de los impuestos relativos a los últimos cinco millones de euros, pagados en 2014. El Barça alegó que esa cifra ya estaba incluida en la declaración complementaria que el club rellenó ante la Agencia Tributaria, depositando 13,5 millones de euros en los juzgados.

Pendientes de la Audiencia Provincial

La única victoria obtenida hasta la fecha por el Barça se dio justo antes del verano de 2015, cuando los abogados de Bartomeu (González Franco), Rosell (Ayala) y del propio club (Martell) consiguieron sacar adelante una cuestión de competencia que implicó trasladar el litigio desde la Audiencia Nacional a los juzgados de Barcelona. El club sigue pendiente de la resolución de la Audiencia Provincial de Barcelona referente al recurso sobre el auto de incoación del procedimiento abreviado. En caso de ser estimado –la resolución se conocerá en uno o dos meses–, la causa podría retroceder en el tiempo.

Paralelamente a esta última actuación, una nueva querella fue presentada ante la Audiencia Nacional. El querellante es el grupo DIS, un fondo de inversión que tenía el 40% de los derechos federativos de Neymar, compartidos con el Santos, y que cobró poco más de seis millones de euros tras la venta del jugador al Barça. DIS se siente estafado y ha interpuesto la querella contra los actores afectados por el caso Neymar y también contra el propio futbolista y su padre. La existencia de contratos sobre hipotéticas compensaciones futuras compromete a los querellados.  

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