El Dakar, un ejemplo de logística en condiciones adversas

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Cerca de medio centenar de efectivos se encargan del traslado diario de las más de 100 toneladas de material del ‘vivaque'

Vista general del 'vivaque' en una etapa del Dakar

11 de enero de 2013 (20:28 CET)

Si un evento deportivo requiere de un sobreesfuerzo a nivel organizativo, ése es el Dakar. Al final de cada jornada, deportistas, organizadores y prensa se reúnen en el vivaque, un oasis portátil que debe ser montado, desmontado y trasladado a cientos de kilómetros en cuestión de apenas cuatro horas. Para llevar este cometido a buen puerto, la organización moviliza un total de 40 coches, 10 camiones, 11 helicópteros, 12 aviones y 15 autobuses.

Todo tiene que estar estudiado hasta el último detalle. En el hospital de campaña, los aparatos de radiología y cirugía deben estar preparados para cualquier intervención de emergencia mientras una treintena de médicos permanecen atentos a cualquier emergencia con 14 helicópteros y diez coches –cada uno con dos galenos- siguiendo la prueba sobre el terreno. En el restaurante, capaz de servir cerca de dos toneladas de comida al día (los países que acogen la prueba pueden llegar a abastecer más de tres cuartas partes de los alimentos que se consumen durante la prueba), más de 7.000 raciones tienen que estar en su punto; mientras que las inclemencias metereológicas en ningún momento deben impedir la transmisión de las crónicas de los 400 periodistas acreditados para toda la prueba, a los que hay que sumar al medio centenar más de profesionales pertenecientes a medios locales que cubren la prueba cada día.

El proceso de todo un año

Toda una obra de ingeniería que "debe adaptarse a estas condiciones para que todos los participantes tengan siempre el mismo nivel de servicio", asegura el Director de Relaciones Externas de Amaury Sports (ASO) y responsable logístico de la prueba, Grégory Murac.

A la conclusión del rally, todo el proceso vuelve a comenzar con el diseño del próximo recorrido, la definición de necesidades y con la contratación del personal encargado de desempeñar las diferentes funciones.

En otoño, la organización verifica los aeropuertos de las ciudades más cercanas que acogerán el vivaque y cierra los acuerdos con los proveedores locales que van en aumento cada año. "El desafío es similar a una obra de teatro. Cada una de las partes necesita el trabajo de la otra", reconoce Murac. Una obra itinerante, que desde hace tres décadas y coincidiendo con la entrada del nuevo año, reúne a más de 3.000 personas en un reto que supera los límites de la aventura.

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