El Celtic desactiva al Barça

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El campeón de Escocia castiga la endeblez defensiva del equipo azulgrana, que suma su segunda derrota de la temporada

Pedro pugna por el balón con Ledley y Ambrose en el Celtic Park / EFE

07 de noviembre de 2012 (23:17 CET)

El Barça encalló en Glasgow. El Celtic, con una defensa hermética y un fútbol directo, sin elaboración alguna pero muy contundente y efectivo, desactivó al grupo azulgrana, que perdió su segundo partido (el primero fue ante el Madrid, en la Supercopa) en la actual temporada. La derrota no debe tener unas consecuencias catastróficas para el equipo de Tito Vilanova, que sigue liderando el grupo G de la Champions, pero retrasará su clasificación para los octavos de final e impedirá que el técnico pueda dosificar a sus futbolistas en las últimas dos jornadas. La próxima cita será contra el Spartak en Moscú.

El Celtic Park, posiblemente el campo más pasional de Europa, vivió otra noche histórica. Empujado por 60.000 animosos hinchas que recrean un ambiente especial en cada partido, el equipo de Neil Lennon contrarrestó el fútbol de toque del Barça con un despliegue físico impresionante. Wanyama, todocampista rocoso del Celtic, simbolizó la heroica resistencia de un Celtic que tuvo más fe que el cuadro azulgrana, perseverante con el balón pero demasiado blando sin él. Wanyama, al culminar un saque de esquina botado por Mulgrew (m. 21) y Watt, que se aprovechó de un error doble de Xavi y Mascherano (m. 82), castigaron a un Barça menos autoritario y habituado a vivir al límite. El gol final de Messi (m. 90) no tuvo premio alguno en esta ocasión.

Dos postes y Forster frenaron al Barça

El Barça, con mejores resultados que juego en los primeros dos meses y medio de competición, monopolizó el control del partido, aunque apenas encontró espacios para maniobrar. Nunca perdió su identidad el grupo azulgrana, siempre reconocible por su fútbol bien elaborado, pero estrelló dos remates en los postes y chocó con un Forster impresionante para frustración de Alexis y Messi. Todas las circunstancias se aliaron en contra de un Barça que comenzó con Bartra, poco expeditivo, en el equipo titular y acabó con Piqué, más pendiente de marcar un gol que de proteger a Valdés.

El Celtic, siempre agazapado en su campo, minimizó los daños que suelen provocar Xavi, Iniesta y Messi, los tres futbolistas que resquebrajaron su guión en el Camp Nou. En Glasgow, en cambio, el equipo de Lennon se agrupó mejor y sus mayores agobios llegaron con las incursiones de Alves y Alba por las bandas. Ni tan siquiera la aparición final de Villa y Cesc Fàbregas desordenaron a un Celtic que pudo festejar con todos los honores el 125 aniversario de su fundación con una victoria de prestigio ante el poderoso y admirado Barça. Un Barça, debilitado por sus contratiempos en defensa, que debe ajustar mejor su máquina.

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