El Basketball Arena de Londres, en venta

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GL events Slick Seating busca comprador en el extranjero para uno de los pabellones de los Juegos Olímpicos, concebido como una estructura provisional

Imagen de las gradas desmontables del Basketball Arena de Londres / Archivo

22 de enero de 2013 (17:35 CET)

La actual recesión económica también ha tenido un gran impacto en el movimiento olímpico. Londres, sede de los Juegos de 2012, decidió que 25 de sus 34 instalaciones o sedes fueran temporales y no permanentes para minimizar y rentabilizar sus costes. Uno de sus pabellones más emblemáticos, el Basketball Arena, ya está en venta.

El Basketball Arena, una funcional instalación que se construyó entre 2009 y 2011 por la compañía escocesa Barr Construction, costó 69 millones de euros y acogió la primera fase del torneo de baloncesto y las fases finales del balonmano. Este pabellón multiusos puede reunir a 12.000 espectadores y tiene unas dimensiones de 115 metros de largo y 35 de ancho. Concebida siempre como una estructura provisional, durante los Juegos se montaron la zona de vestuarios y las salas de prensa en carpas colindantes.

Negociaciones rotas con Río de Janeiro


La empresa encargada de vender la instalación, ya sea su estructura interna o la facha exterior y la ondulada cubierta blanca, es la compañía británica GL events Slick Seating, según explica Mundo Deportivo. El pasado verano, el alcalde de Londres, Boris Johnson, negoció su venta con Eduardo da Costa Paes, alcalde de Rio de Janeiro, ciudad que en 2016 acogerá los próximos Juegos Olímpicos. Johnson aseguró ofrecer un "precio muy razonable", pero la operación no prosperó. Cinco meses después, GL events Slick Seating busca un comprador en economías emergentes como Brasil, China, Oriente Medio o Rusia.

En Barcelona, las dos instalaciones más emblemáticas de los Juegos de 1992, el Estadi Olímpic Lluís Companys y el Palau Sant Jordi, no tienen un uso deportivo concertado desde que el RCD Espanyol se trasladó al nuevo campo de Cornellà-El Prat. El FC Barcelona, incluso, descarta la utilización del pabellón que diseñó Arata Isozaki, con capacidad para 17.000 espectadores, tras su mala experiencia en los años 90. Sus dimensiones, excesivas para acoger partidos de baloncesto, y sus malos accesos siempre han sido esgrimidos por la directiva azulgrana para justificar su rechazo a la instalación olímpica y su deseo de construir un nuevo pabellón.

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