El Barça y el Madrid se unen contra la huelga del esperpento

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Los clubes españoles, por unanimidad, desafían a los capitanes de sus equipos y a la Federación Española en una pelea de patio de colegio

Víctor Malo

Los cuatro son presidentes: Miguel Cardenal (CSD), Javier Tebas (LFP), Ángel María Villar (RFEF) y Luis Rubiales (AFE)
Los cuatro son presidentes: Miguel Cardenal (CSD), Javier Tebas (LFP), Ángel María Villar (RFEF) y Luis Rubiales (AFE)

12 de mayo de 2015 (00:13 CET)

Esperpéntica. Es cómo definiría Ramón María del Valle-Inclán la situación que atraviesa el fútbol español a dos jornadas de finalizar el campeonato que organiza la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Una lucha de egos personales y colectivos que dibuja un escenario atípico en el que los últimos en pronunciarse han sido los presidentes del fútbol español: contrarios a la huelga por unanimidad. Incluso el Barça y el Real Madrid han alcanzado el consenso, en contra de la escenificación que los capitanes de sus respectivos equipos –Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Iker Casillas y Sergio Ramos– representaron el jueves pasado al mostrar su apoyo al presidente de la AFE, Luis Rubiales.

La huelga del fútbol español se ha convertido en la comidilla de los últimos días por el ruido mediático que ha generado, pero también por lo bochornoso del asunto. En la calle, la gente se escandaliza cuando oye que un colectivo de millonarios, como son los futbolistas de Primera División, se niega a trabajar. Es ahí dónde entran en juego esos intereses individuales y colectivos que tanto pesan.

Los intereses varios de los futbolistas

La AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) quiere llevarse un pedazo del pastel, como ocurre en la Premier League y en el fútbol francés, donde el reparto de los ingresos televisivos prevé un escaso 1% del dinero para los sindicatos de futbolistas. Otro aspecto que alegan es que quieren garantías de cobro para los jugadores, especialmente los de Segunda B, cosa que no tiene ninguna incidencia en el Real Decreto Ley aprobado el pasado 30 de abril. Resignados, convocan una huelga.

Los jugadores mediáticos –Leo Messi, Xabi Alonso, Gerard Piqué, Pedro León, Gabi Fernández, Juanfran Torres, Carlos Vela o Dani Parejo– están molestos con el Gobierno porque en los últimos meses ha modificado la interpretación de la regla 85/15 recogida en la Ley del IRPF. Los cracks son víctimas de inspecciones fiscales y quieren mantener el privilegio de declarar los ingresos por la venta de sus derechos de imagen como rendimientos tributados a través del Impuesto de Sociedades (25%) y no como rendimientos del trabajo –que es lo que son–, siendo gravados por el IRPF (47%). El último en unirse a la protesta ha sido el también azulgrana Javier Mascherano, otro futbolista investigado por Hacienda, curiosamente. Ante la poca comprensión de las autoridades, las estrellas se suman a la huelga.

La pelea interminable entre Villar y Tebas

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) también está molesta con el Gobierno español porque, asegura en un comunicado, no la han tenido en cuenta para elaborar el Real Decreto Ley que prevé la venta centralizada de los derechos televisivos del fútbol a partir de 2016. "A diferencia de otras entidades –como la LFP–, la RFEF nunca contó con el borrador del Real Decreto Ley", alega el organismo que preside Ángel María Villar para declarar sentirse "ignorado, despreciado y ninguneado por el Gobierno de España". Cómo no pueden convocar la huelga, anuncian la suspensión de todas las competiciones a partir del 16 de mayo, mientras dure la supuesta huelga.

La LFP, que preside Javier Tebas, es el gran damnificado del embrollo. A priori. La entidad que organiza la competición contempla cómo los tres colectivos antes citados intentan boicotear el desenlace del campeonato. Lejos de alarmarse, Tebas parece divertirse y alimenta la polémica con suculentas declaraciones como que "la convocatoria de la AFE estaba hecha al estilo de Herri Batasuna o Bildu", o las más recientes: "Es una huelga ilegal y de chiste". El gozo que parece provocarle a Tebas enrabietar a Villar, con quien está profundamente enemistado desde 2003 (o antes), hace que las disputas entre los representantes del fútbol español recuerden a un patio de colegio.

El papel de los poderes del Estado

El Consejo Superior de Deportes (CSD) debería poner algo de cordura en todo este lío, pero resulta que es el verdadero objetivo de los colectivos indignados, que reclaman que se les tenga en cuenta. Miguel Cardenal, presidente del CSD, tiene la sartén por el mango y está cada vez más alejado de la RFEF, que amenaza con chivarse a Blatter (FIFA) y Platini (UEFA) para que se encarguen de recordarle que los poderes públicos no deben entrar a conocer sobre el funcionamiento de las entidades privadas que gobernarán el fútbol por los siglos de los siglos. El organismo que preside Villar tiene de plazo hasta el martes a las 12:00 horas para presentar alegaciones ante el CSD.

La Audiencia Nacional es el tribunal que se encargará de dirimir la disputa el próximo miércoles a partir de las 10:30 horas en la Sala de lo Social. La AFE y la Liga están citadas a fin de llegar a un principio de acuerdo que sirva para cancelar la huelga. Tebas ha insistido en que no cede a "chantajes" y por ello denunció ante la AN la convocatoria. Pidió una medida cautelar que comportase la suspensión de la misma y amenazó con reclamar daños y perjuicios por valor de 50 millones de euros. La AFE solo quiere dialogar y considera fácil alcanzar un acuerdo.

Mucho dinero en juego

Los clubes, mientras tanto, tratan de poner fin a este despropósito que tan poco les interesa. Ellos son los grandes beneficiados del Real Decreto Ley y de la venta centralizada de los derechos de imagen de la competición, con la aspiración de aumentar la cifra percibida ostensiblemente. El Madrid es el único club que se posicionó en contra de la negociación centralizada, porque ello supone estancar su ritmo de crecimiento económico por la venta de los derechos audiovisuales, como le ocurrirá al FC Barcelona. Pero, a pesar de ello, todavía le conviene menos que se paralice la competición por una huelga.

Ángel Torres, presidente del Getafe, se mostró convencido de que "no habrá huelga" y el presidente del Rayo, Martín Presa, asintió: "Por unanimidad, todos los asistentes consideramos que el Real Decreto hace mucho bien al fútbol y que las causas para convocar la huelga están infundadas y fuera de la legalidad". "El RD no perjudica en nada a los intereses de los futbolistas", sentenció. 

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