El Barça se estrella en Anoeta y pierde su primer partido en la Liga

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El equipo azulgrana no supo rentabilizar los dos goles iniciales de Messi y Pedro, y fue superado por una Real (3-2) que penalizó la expulsión de Piqué

Messi, Xavi e Iniesta se lamentan tras el tercer gol de la Real Sociedad / EFE

19 de enero de 2013 (20:35 CET)

Anoeta es el estadio maldito del mejor Barça de la historia. Ni Pep Guardiola ni Tito Vilanova han ganado a la Real Sociedad en San Sebastián. Hace un año, el equipo donostiarra neutralizó dos goles de Xavi y Cesc Fàbregas. Este sábado, la gesta blanquiazul tuvo una mayor dimensión. Dos goles de Chori Castro y otro final de Agirretxe derrotaron al cuadro azulgrana (3-2), que nunca tuvo el control del partido pese a los tantos iniciales de Messi y Pedro. En su peor escenario, el Barça perdió el primer partido de la Liga y cerró una semana agitada por el fichaje de Guardiola por el Bayern y, sobre todo, por la decisión de Víctor Valdés de finiquitar su ciclo barcelonista en junio de 2014.

El Barça, sublime en la primera vuelta de la Liga, perdió ante una combativa Real, un equipo que supo dinamitar su línea de creación con una presión asfixiante y que siempre tuvo mucho criterio con el balón. Philippe Montanier supo descifrar perfectamente el juego de toque del cuadro azulgrana y el partido tuvo un ritmo demsasiado acelerado que penalizó al líder. Incómodo en la elaboración, el Barça suplió inicialmente sus problemas con su pegada. Messi, tras culminar una gran asistencia de Iniesta (minuto 7), y Pedro, al finiquitar una gran jugada colectiva (m. 25), retrataban la contundencia azulgrana.

Dos remates al palo

La Real, herida, nunca retrocedió y, mucho menos, se rindió. El Barça incluso estrelló dos balones en el palo, en sendos remates de Pedro y Messi, pero un dato confirmaba sus sufrimientos. Sergio Busquets y Xavi, los dos futbolistas encargados de dirigir el juego, perdieron ocho balones en la primera parte: tres el mediocentro y cinco el interior. El marcador, sin embargo, disimulaba los problemas, pero el partido entró en una nueva dimensión tras el primer gol de Chori Castro (m. 43), siempre bien conectado con Griezmann y Vela.

Vilanova intentó reducir riesgos en el segundo tiempo. Quería que su Barça escondiera el balón y alargara sus posesiones para desgastar a la Real. Tenía que ser hábil e inteligente su equipo, pero un error de cálculo de Piqué, que derribó a Vela en una zona de poco riesgo, tuvo un efecto letal para el líder. Expulsado el central internacional por doble amonestación, Mascherano suplió a Cesc Fàbregas y poco después (m.53) empató el cuadro donostiarra con el segundo gol de Castro (su remate fue desviado por Mascherano). En Anoeta se repetía el mismo guión del curso pasado. Faltaba por concretar el desenlace.

Agirretxe decide

El Barça, sin renunciar a su estilo, reaccionó con desparpajo. Nunca negoció el resultado y confió en un golpe de gracia para sumar otra victoria. Sin tanta profundidad y sin un futbolista incontrolable para el rival como Cesc, encaró la portería de Bravo con más persistencia que clarividencia. La Real, envalentonada, aguardó cualquier desajuste azulgrana y lo encontró en el tiempo de prolongación, en un centro desde la banda derecha de Carlos Martínez que no lograron desactivar Puyol y Mascherano para gloria de Agirretxe y delirio de Anoeta. El Barça, una vez más, fracasó en San Sebastián, pero su idilio con la Liga no debe resentirse lo más mínimo.

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