El Barça se entrega a la tiranía de Messi

stop

El talento del astro argentino y el rigor de Luis Enrique alivian los problemas del club tras una semana muy tensa

Piqué, Alves, Messi, Neymar y Luis Suárez celebran el gol de Ney contra el Atlético | EFE

11 de enero de 2015 (23:13 CET)

Marcó Messi y Luis Enrique enloqueció. Los dos protagonistas del último enfrentamiento que amenaza con resquebrajar al Barça fabricaron una victoria terapéutica ante el Atlético (3-1) que aliviará los problemas del palco. A Messi y Luis Enrique, dos personas tan dispares, les une su obsesión por ganar. La voracidad de la estrella y el rigor del técnico son el mejor remedio para un club ciclotímico que pasa de la depresión a la euforia, y viceversa, en apenas 90 minutos. El Barça, capaz de lo mejor y lo peor, se entrega a la tiranía de Messi

Hace siete meses, el Barça se encomendó a Luis Enrique para poner orden y disciplina en el vestuario. El técnico asturiano parecía la solución para reactivar a un equipo decadente, pero pronto chocó con Messi, que desafió su autoridad. Las tensiones estallaron tras la derrota en Anoeta y salpicaron a la junta directiva. Acorralado, el presidente Bartomeu avanzó un año las elecciones y se abrazó al astro argentino.

La semana fue dura, especialmente para Luis Enrique, que denunció una campaña mediática contra el club y se encomendó a los futbolistas. La visita del Atlético amenazaba con dinamitar al Barça. En un momento crítico, Luis Enrique desactivó al equipo de Simeone con una presión muy alta y muchas acciones de estrategia. Y Messi, el futbolista que va por libre, rescató su manual más exquisito. Desde la banda derecha, las diagonales del astro argentino destrozaron al rival y transformaron el estado de ánimo de los aficionados barcelonistas.

Neymar y Luis Suárez

Messi, un futbolista de pocas palabras, habló en el campo. No cruzó la mirada con Luis Enrique cuando ambos estaban casi pegados en la banda, pero sus carreras destrozaron a un Atlético desbordado, sin chispa ni fútbol. El delantero aceleró como no lo hacía desde hace tiempo y fabricó los goles de Neymar y Luis Suárez en la mejor primera parte del equipo de esta temporada. En la segunda terminó con la agonía azulgrana con un gol final que certificó la victoria azulgrana.

"Messi, Messi, Messi", coreó la grada del Camp Nou en varias ocasiones, totalmente entregada la afición al talento del argentino que todo lo dinamita cuando se lo propone, ya sea las órdenes de sus superiores o las embestidas de sus rivales. Ya sea con su zurda prodigiosa o con el brazo de Dios. En el coliseo azulgrana manda Messi.