El Barça se desfonda en su paso a la larga distancia (2-4)

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Los azulgrana vuelven a complicarse un partido que habían sentenciado desde fuera del área

Piqué y Messi celebran uno de los goles del argentino

11 de noviembre de 2012 (20:39 CET)

Pasan los partidos y el Barça sigue sin perder en la Liga. También coleccionando defectos. En Palma, y ante un Mallorca en una de las peores rachas de su historia, volvieron a firmar una victoria con regusto agridulce, pero que les consolida como líderes en solitario del campeonato.

Venían los azulgrana de cosechar su primera derrota en la Champions y el runrún motivado por la falta de pegada frente a equipos encerrados en su área todavía coleaba. Joaquín Caparrós, técnico del Mallorca, intentó aplicar la táctica que tan buen resultado había dado días atrás al Celtic. Achique de espacios en campo propio y salida rápida al primer toque y hacia las bandas. Comenzaron avisando los bermellones. Tímidamente, al tiempo que el Barça comenzaba a estirarse con Alves y Tello muy activos por las bandas y Villa, inédito y sacrificado en la punta del embudo balear con tal de dotar a Messi de mayor libertad.

El tan recurrido recurso de acumular hombres atrás parecía dar resultado al Mallorca. Alves encadenaba centros sin sentido que nadie llegaba a rematar. Tello, demasiado escorado a la izquierda, pecaba una y otra vez de exceso de generosidad y no acababa de encarar al meta Aouate. La única solución –ordenada seguramente por Vilanova- pasaba por los lanzamientos lejanos. El Barça, como si de un atleta se tratase, enterraba la velocidad para entregarse a la media distancia, donde encontró la salvación a un partido plano. Primero, gracias a un libre directo perfecto en la ejecución de Xavi Hernández. Y al filo del descanso con dos goles seguidos, el primero de Messi tras un error garrafal de Aouate, y el segundo de Tello tras una gran jugada personal que culminó con un chut cruzado desde la frontal.


Todo sigue igual, a pesar de Piqué y Messi

El Barça parecía haber sentenciado el partido al descanso. Sin embargo, las concesiones defensivas continúan dando vida a los rivales azulgrana. Ni el regreso al once titular de Gerard Piqué devolvió la normalidad y en apenas un par de minutos, los de Tito arrojaron por la borda su renta en la reanudación. Un error de Mascherano y una mano dentro del área de Busquets alimentaron la esperanza mallorquina. Sin hacer prácticamente nada, los bermellones se habían encontrado con los tantos de Pereira y Víctor. Como en su día el Deportivo en Riazor. Aunque a diferencia de aquel día, el juego del Barça distaba mucho de ser brillante. Con más de media hora por delante, los de Caparrós soñaban con la igualada y a Vilanova le tocó mover el banquillo.

La entrada de Aléxis devolvió en parte la verticalidad a un Barça que, ahora sí, comenzaba a pisar tímidamente el área. El chileno empezaba a encontrar los espacios que le habían sido negados a Villa y en el minuto 70, asistió a Messi para que el argentino pudiese ampliar la renta con un potente y colocado chut. Fue, esta vez sí, la sentencia definitiva. Y el 76º gol de Leo en 2012, que le permite superar la marca de Pelé y le acerca más al récord de 86 goles en un año natural de Gerd Müller.

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