El Barça renace en Málaga y se cita con el Real Madrid

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El equipo azulgrana se enfrentará al eterno rival en las semifinales de la Copa tras otra victoria de prestigio en La Rosaleda (2-4)

Piqué dedica a su hijo Milan el gol que le marcó al Málaga / EFE

25 de enero de 2013 (00:38 CET)

El Barça, talentoso y ambicioso a partes iguales, derrotó al Málaga (2-4) en otro partido memorable y jugará las semifinales de la Copa del Rey contra el Real Madrid. Herido por el empate en el Camp Nou (2-2), el equipo azulgrana exhibió su mejor repertorio en La Rosaleda, silenció las primeras dudas de la temporada y solicitó otra cita con el grupo de José Mourinho. Pedro, Piqué, Iniesta y Messi, que se retiró tras su gol por molestias en la ingle, escenificaron la victoria barcelonista con sus goles.

Autoritario en la Liga, el Barça de Tito Vilanova (Jordi Roura dirigió al equipo en ausencia del máximo responsable técnico) también es fiable en los torneos cortos. Incapaz de cerrar la elimintoria en su estadio, el grupo azulgrana interpretó perfectamente un duelo tan exigente como el de este jueves en Málaga. Siempre protagonista en el campo, aceleró o escondió el balón en función de las necesidades del guión, pero siempre atisbó la portería de Kameni como solución ideal para proteger a Pinto.

Error de cáculo y desconexión

El Barça dominó el partido de principio a fin ante un Málaga muy competitivo que aprovechó un error de cálculo de Mascherano y la única desconexión rival para marcar dos goles y retrasar la felicidad azulgrana. El resto fue un monólogo del actual campeón de Copa, convencido de su clasificación desde el temprano gol de Pedro (minuto 8). Poco después empató Joaquín (m. 11), pero el Barça nunca renunció a su fútbol de toque. No hubo síntomas de precipitación ni ansiedad, ni tan siquiera cuando Kameni abortó un remate de Messi e Iniesta estrelló el balón en el travesaño.

El césped, muy irregular y resbaladizo, tampoco intimidó a un Barça que intensificó su dominio tras el descanso, consciente del gran desgaste físico de su rival. En el segundo acto, sólo tardó cuatro minutos en marcar Piqué, que culminó una precisa asistencia de Messi para batir a Kameni y dedicar el gol a su hijo Milan. En Málaga, muchos daban ya por sentenciado a su equipo.

Cesc Fàbregas, determinante

El Barça, sin embargo, no supo noquear a su rival cuando más tocado estaba. Creaba el cuadro azulgrana y sufría el equipo de Pellegrini, sustentado por su guardameta, que salvó un segundo remate de Messi. En la siguiente acción, y mientras Cesc reclamaba una agresión en el área local, aceleró el Málaga y Santa Cruz empató el partido y la eliminatoria (m. 68).

En otros tiempos, el gol hubiera tenido un efecto paralizador en el Barça. Ahora, el equipo nunca se descompone, sustentado siempre por la visión de Xavi, los constantes malabarismos de Iniesta y las genialidades de Messi. En ocasiones también aparece Cesc Fàbregas, el futbolista que se salta todas las normas, que asistió al centrocampista de Fuentealbilla en el tercer gol azulgrana (m. 76). Poco después, Messi (m. 80) finiquitó la eliminatoria al cabecear otro centro de Alves, decisivo el día que estuvo más pausado. Sus galopadas por la banda derecha fueron una bendición para el Barça, que aguarda otra vez a un Madrid que le derrotó en la Supercopa pero prácticamente sentenciado en la Liga y demasiado agitado por las trifulcas entre Mourinho y sus futbolistas. El primer partido se jugará el miércoles 30 de enero en el Bernabéu (21.00 horas, Canal ).

El Atlético, clasificado

El Atlético de Madrid también se clasificó para las semifinales de la Copa del Rey tras empatar en el campo del Betis (1-1). Diego Costa, en el minuto 45, adelantó al equipo de Simeone y Jorge Molina, de penalti, marcó el gol verdiblanco. Su próximo rival será el Sevilla. El partido de ida se jugará en el Calderón y el de vuelta, en el Sánchez Pizjuán.

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