El Barça olvida sus males con Hacienda a fuerza de goles

stop

Messi, Luis Suárez y Neymar aprovechan el pinchazo del Madrid y ya dependen de sí mismos para ganar la Liga

Luis Suárez y Leo Messi celebran la goleada del Barça en San Mamés | EFE

08 de febrero de 2015 (23:07 CET)

El Barça vuelve a enamorar con su fútbol. Ni destituciones, ni dimisiones. Ni siquiera la asfixiante persecución de Hacienda tiene poder a estas alturas de la temporada para desviar al conjunto azulgrana de su objetivo: ganar partidos, conseguir títulos y practicar un fútbol tan vistoso cuanto efectivo. Síntoma inequívoco de que el equipo está más unido que nunca.

Los hombres de Luis Enrique supieron mantener la cabeza fría y evitaron volver a tropezar con la misma piedra en el País Vasco. El mal recuerdo de Anoeta era demasiado reciente. Aquella víspera de Reyes, las dudas y tensiones del barcelonismo explotaron en forma de crisis institucional. La junta directiva, en un acto de responsabilidad, convocó elecciones y capeó el temporal.

Messi lidera la goleada

Para desgracia del club, las tensiones siguen latentes en los despachos del Camp Nou. La judicialización del Barça y los constantes expedientes que abre la Agencia Tributaria, ya sea contra la entidad, contra los directivos o contra los propios jugadores, agravan una herida difícil de cerrar en algunos casos. El mejor ejemplo lo ha sufrido Leo Messi, cada vez más al margen de un proceso judicial que le ha mantenido, a él y a los suyos, varias noches en vela.

El propio Messi, una vez limadas sus diferencias con Luis Enrique, ha asumido el mando para guiar al equipo hacia las victorias. A fuerza de goles y de buen juego. Este domingo, en el siempre difícil San Mamés, el astro argentino volvió a cargar la responsabilidad sobre su espalda. Jugó, corrió, defendió, regateó, presionó, marcó y participó en todos los goles. Con su inestimable colaboración, el Barça arrolló al Athletic (2-5).

Marcan todos los delanteros del Barça

Messi se encargó de abrir la lata ('15) con un afortunado lanzamiento de falta que, tras topar con la barrera, desvió su trayectoria para batir a Iraizoz. El segundo fue obra de Luis Suárez, que sació su ansiedad tras aprovechar una asistencia del de antes, Messi ('26). Con ventaja, pero con todo por hacer, llegaba el Barça al descanso, sabedor de que no dejaría escapar los tres puntos.

Empezó torcido el segundo tiempo, con el gol de Mikel Rico ('59). Sin embargo, el partido entró en una fase de locura colectiva que el Barça aprovechó para sentenciar el choque con los goles de De Marcos en propia puerta ('62) –en una acción, nuevamente de Messi– y Neymar ('64). Aduriz volvió a recortar distancias ('66), pero Pedro se encargó de ampliarlas de nuevo ('86).

El que avisa no es traidor

Luis Enrique lo había avisado, desafiante, en la previa del encuentro. Sus jugadores llegaban en plena forma a Bilbao, con intención de ir a por todas. Así lo hicieron, culminando una semana redonda tras la dolorosa derrota del Real Madrid en el Calderón. El Barça se coloca a un solo punto del cuadro blanco en la lucha por la Liga y ya depende de sí mismo para ganar. El mayor reto lo tendrá el 22 de marzo en el Camp Nou, con la visita del Madrid. Mientras tanto, los despojos de la crisis azulgrana parecen alejarse de Barcelona. Van encaminados hacia la capital.  

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad