El Barça más judicializado esquiva la tempestad con el éxito deportivo

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La directiva de Bartomeu sale a flote tras la conquista de la Liga y suma puntos de cara a la carrera electoral del 26 de julio

Víctor Malo

El presidente del Barça, JM Bartomeu, compartió el palco del Camp Nou con el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, y la cúpula directiva del Bayern Múnich | EFE
El presidente del Barça, JM Bartomeu, compartió el palco del Camp Nou con el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, y la cúpula directiva del Bayern Múnich | EFE

19 de mayo de 2015 (00:26 CET)

El FC Barcelona ha salido a flote. Terminó 2014, siendo el annus horribilis del club azulgrana por los azotes extradeportivos que convulsionaron la entidad y la condujeron a una ruidosa crisis institucional. Llegó 2015, y la pesadilla va camino de convertirse en un cuento de hadas. Josep María Bartomeu, presidente del club, tiene buena parte del mérito tras haber sabido enderezar el rumbo de un transatlántico que, contra viento y marea, fue testigo de cómo su capitán, el ex presidente Sandro Rosell, saltaba por la borda en el momento más delicado: cuando el barco amenazaba con hundirse. 

Pocos creían en Nobita, como llaman a Barto de forma cariñosa algunos pesos pesados del primer equipo, cuando Rosell le cedió el timón de la nave. Sin embargo, a base de ser un poco más transparente, de mejorar la política de comunicación –con algunos matices: las ruedas de prensa que daba el portavoz tras las reuniones de la junta directiva se han cambiado por notas de prensa– y de gestionar las delicadas relaciones personales que hay en juego en un club como el Barça, Bartomeu está a punto de llegar a buen puerto. Ello beneficia a la entidad y, en contrapartida, al propio presidente en su carrera por seguir en el cargo.

Elecciones el 26 de julio

Las elecciones se celebrarán el próximo 26 de julio, aunque la convocatoria de forma oficial se producirá, probablemente, el lunes siguiente a la final de la Champions. Para entonces, el Barça puede sumar otros dos títulos a sus vitrinas: la 27ª Copa del Rey y la quinta de Europa.

Es cierto que el éxito deportivo no empaña la mala gestión que se ha llevado a cabo en algunos asuntos, pero ayuda a lavarla. Sirve para recordar que el Barça no es un club de buenos y malos, dónde todo es blanco o negro. La excesiva judicialización de la entidad es una losa que arrastra la actual directiva y que deberá defender con aplomo durante la carrera electoral.

Cinco procesos judiciales de impacto

Los palos no han sido pocos: la sanción de la FIFA, con la prohibición de todo un año natural sin fichajes a un club reconocido mundialmente por su cantera; el caso Neymar, con club, presidente y ex presidente imputados por un supuesto delito fiscal; la sentencia desfavorable –y recurrida– en la acción de responsabilidad; la sentencia desfavorable –también recurrida– en el caso Método 3; la demanda de MCM contra el club, provisionalmente desestimada; y otros litigios laborales que, por el momento, favorecen al Barça.

Además, la mitad de los futbolistas del primer equipo y media junta directiva han sufrido fuertes inspecciones de Hacienda en sus empresas personales. Leo Messi está a un paso de ser juzgado por evadir, supuestamente, impuestos. Otros capitanes y jugadores, como Xavi Hernández y Gerard Piqué, están siendo investigados y se niegan a pagar lo que les reclama el fisco.

La inteligente intermediación de Barto

Y, entre tanto, la polémica mediática explotó cuando trascendió la lucha de poder entre el propio Messi y Luis Enrique por tener el control del vestuario. Una pugna que disparó todas las alarmas y que obligó al presidente a intermediar para sellar una tregua. Probablemente, la acción más inteligente que ha hecho Bartomeu en todo este tiempo. Una gestión que puede salvarle el cuello.

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