El Barça logra todos sus objetivos en Moscú

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El equipo azulgrana, con un gol de Alves y dos de Messi, vence al Spartak (0-3) y se clasifica para los octavos de final de la Champions como primero de grupo

Los jugadores del Barça celebran el primer gol en Moscú, marcado por Alves / EFE

20 de noviembre de 2012 (20:21 CET)

El Barça certificó su clasificación para los octavos de final de la Champions y la primera plaza del grupo G en Moscú. Con una actuación más inteligente que brillante, el grupo de Tito Vilanova derrotó al Spartak, un equipo físicamente poderoso pero mentalmente frágil y errático en la definición. Un gol de Alves (m. 16) y dos de Messi (m. 27 y 39), que ya suma 80 en 2012 (a cinco de igualar el récord de Müller), escenificaron la plácida victoria azulgrana.

Unai Emery es uno de los entrenadores que mejor ha descifrado al Barça en los últimos años, pero nunca ha logrado derrotarle. En Moscú, su equipo intentó abortar todas las conexiones barcelonistas, pero no halló soluciones para taponar las incursiones de Alves y Alba por las bandas; tampoco logró desactivar la sociedad Pedro-Messi, muy productiva en la primera parte. El resto se dedicó a tocar y tocar el balón, la mejor solución para incomodar al Spartak, que armaba un contaataque cada vez que robaba la pelota.

Messi, segundo máximo goleador de la Champions

El Barça, autoritario con el balón, palidecía con cada réplica rusa, pero Kallstrom y Suchy se mostraron muy desacertados en el remate. Mucho más preciso estuvo el cuadro azulgrana, que comenzó a dibujar su victoria con un remate cruzado de Alves tras una buena acción colectiva. Messi, muy participativo durante toda la primera parte, agrandó la brecha con otros dos goles. El primero, tras un remate poco plástico y afortunado; el segundo, tras un quiebro que retrató a un impotente Dikam. El astro argentino (56 tantos) ya es el segundo máximo goleador de la historia de la Champions (el ex madridista Raúl encabeza el ranking) y, por primera vez, marcó en Rusia.

El segundo acto fue un mero trámite para el Barça. Al equipo le bastó con esconder la pelota para impedir que el Spartak lograra inquietarle. Valdés no tuvo trabajo y su mayor preocupación fue un encontronazo con Welliton. Esporádicamente aparecían Xavi, Iniesta, Cesc, Pedro o Messi para agitar un poco un partido que se resolvió muy pronto para frustración de Emery y alivio de Vilanova. Su Barça suma y sigue, en la Liga y en la Champions.

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